OLVIDÓ PERDERSE

 

Olvidó perderse y se encontró boqueando en plena calle

desnudo con un trébol florecido en el ojal de la esperanza

y la bandera de un club de fútbol flamenado a contramano.

Lo llevaron a la comisaría que está a dos cuadras del silencio

y allí le levantaron un sumario y un restario y un abecedario

y le pusieron un sello de goma en la frente cerca del cuerno izquierdo.

Más tarde lo soltaron en una celda grande como el Atlántico

y le prometieron ir a visitarlo cuando no hubiera pobreza

y los unicornios pastaran tranquilos lejos de la basura.

Se sonó la nariz por hacer algo y se quedó dormido

mientras gritaban los árboles frente a la tormenta

y Caperucita se comía un lobo asado a la parrilla.

Cuando le dio ganas de orinar soñó con un papagayo,

un loro parlachín, dos teros mudos, tres torcazas

y alivió su vejiga que albergaba un océano de espasmos y de angustias.

Después,

al darse cuenta de que su odisea se estaba convirtiendo en una ilíada,

comenzó a recordar cómo era perderse entre almohadas y madreselvas,

entre besos y lunas y alegrías, entre clavos de olor y mariposas,

se sacudió la cárcel grande que llevaba a cuestas

y se topó con el futuro que andaba mordisqueando hinojo tierno

en el borde occidental de la barranca.

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ELLA Y YO

 

 

Ella tenía dos piernas izquierdas

y un corazón demasiado a la derecha.

A veces quedaba empantanada en la locura

pero se recomponía fácilmente

si con la grua de un beso se la rescataba.

De noche, cuando los tréboles se cierran,

ella se abría a la esperanza

y bailaba con los pequeños duendes

que habitan las tinieblas.

De día andaba a ciegas,

era como si, habiendo entrado

al laberinto de sí misma

no pudiera salir.

Algún sábado de hace tres años,

luego de mirarnos en silencio,

fuimos a un restaurant de Flores

donde ella pidió una ensalada del Caribe

y yo una completa.

De pronto, me auscultó las vísceras,

habló de girasoles y sirenas

y se puso a rezarle a San Ciriaco.

Yo la dejé en ese estado

porque la noche ya estaba llegando,

le di un beso en la boca,

le pedí que se casara conmigo

y aceptó.

Hoy tiene una pierna izquierda, una derecha,

el corazón donde tiene que estar,

y sale de su laberinto cuando quiere.

el único problema

que no sabe qué hacer con mi locura  

Patricia Sibar – Jorge Luis Estrella

Martes 15 de septiembre de 2009

Casa de la Cultura

Salón Dorado

PRIMERA VEZ

 

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Orgullosa en su jaula,

mi pajarita,

pone su primer huevo.

Lamiendo su excitación,

mi perra

goza y sufre su primer celo.

Iluminando el silencio de la pieza,

mi hija

se prueba su primer corpiño.

Pomposamente feliz,

mi esposa

luce su primer amante.

ME

 

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A veces me desvisto, me visto, me atropello,

me caigo en la cuenta del banco al portador,

sueño que soy un hilo de coser mañanitas,

me vuelvo rojo globo que se pincha en el cielo,

me arrojo en el desvelo del ojo de la aguja,

desnuco crisantemos con palos de amasar,

hago nido en incendios para no sentir frío,

soy río, soy estepa, meseta alcanforada,

me hundo en la hondonada de la nada más fértil,

disfrazo de payaso a mi otro yo y sigo,

me desnudo, me abrigo, atropello a un camello,

me abrazo a mi señora que llora por mi culpa,

como pulpa de pulpo

y me agarra gastritis,

como lomo de plomo

y vomito un poquito,

como luna rellena

y me agarra una pena muy honda

y me hundo en el mundo

disparando disparates en verso,

me río de la estepa que se trepa a mi espalda,

me río con Mafalda, con Olmedo, con Tato,

paso un rato conmigo y otro rato con ella,

hago un gol, lo festejo,

me meto en el espejo y me voy al carajo.

Jorge Luis Estrella en la presentación de Pinturas de Leonardo Herrmann-F.Varela 19-06-09

Aclaración:  Chabel , esposa de Jorge ,grabo este video, justo al final mi camara se quedo sin pilas, por eso Jorge me aclara en su respuesta:

Aprovecho la ocasión para completar el último poema:
“hago un gol, lo festejo,
me meto en el espejo y me voy al carajo.”

Triste cadáver, Tu, Lycopodium

 

En él ultimo encuentro realizado en el Café: La Subasta cuando Patricia compartio su poesía como invitada especial, Jorge nos hablo de una planta curativa, homeopatica que el tomaba  y de lograr con aquello compartir un cadaver exquisito, surgio que mis razones, de desconocimiento hacia ello, y mi pensar en terminos medicinales no me dejo una musa libre que se posara sobre tal emprendimiento, aunque aquello no requeria tampoco saber la historia del LICOPODIO, pero mi falta de inspiración me dejo como petrificado y al encontrarme las dos partes tan logradas preferi dejarlo en manos de esos grandes poetas, a quienes desde ya agradezco profundamente.
Mis cariños.
Osvaldo
licopsgr
 

  
Hiedra seca, hiedra muerta
Hiedra que hiere en el lastimoso recuerdo fresco
Un frágil destello del pasado donde elevada en cuerpo y alma

es la extraña confusión de los sentidos, enamorada de tu nombre,

Sin conocerte rastrera, es tu espejo efímera arrogancia

sin embargo

pretenciosa y altanera

Siempre huyendo, como una visión fugaz, adolescente

adornando mezquindades, egoísmos

Dicen que sirves, a los ojos del abismo

Patricia corrales mayo-09

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Las plantas criptógamas no tienen ni flores ni frutos ni semillas.
 
 

 

Las fanerógamas sí.
 
 

 

El licopodio (casi musgo) es una criptógama que se arrastra
 

 

 

recordando el orgullo de haber sido un inmenso árbol.
 
 

 

Se arrastra invadiendo con sus minúsculas hojitas la superficie
 
 

 

en donde vive
en donde repta

 

en donde recuerda el alto aire que respiraba.
 
 

 

Sin rencor, mínima, se convierte en adorno de la vida
 
 

 

y hasta se anima a curar algunos males
 
 

 

con el polvo que esparcen sus esporas.
 
 

 

Jorge Luis Estrella -Mayo 09
 
 

 

 

 
 
 

 

 

 

 

PÓKER

 

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El estupor de seguir jugando a la vida

mientras la muerte espera su turno.

Mis amigos ancianos, enfermos, medio locos

vagan por la penumbra de su quietud

mirándome como a un cuerpo extraño.

No sé jugar al póker

pero me gustan las cartas con las que se juega

y me gustan los labios de todas las mujeres

aunque sólo bese los de una.

Mi perra de apenas un año

corre por el departamento

y para ella sólo tiene sentido su excitación

convertida en juego.

Hoy la llevé al parque donde

mis amigos los árboles se abrazaban al cielo

hasta bailar con ellos

un tango.

El gobernador de Nueva York

no sé a qué jugó con las prostitutas

y su esposa lo miraba tiernamente

mientras él presentaba su renuncia

por televisión.

Escribí en Google la palabra olvido

y no recuerdo qué imágenes

de ángeles desnudos

invadieron la palma de mi mano.

Mi mujer me trajo los lentes,

los dejó arriba de la mesa

y ellos se pusieron a mirar lo que no existe

y estuvieron así hasta la una

Jorge Luis Estrella – Rio de Letras- Cafe la Subasta

16-05-2009

LIMERH

9

En el aeropuerto me robaron la calma que traía en el equipaje

y pisé la selva de Limerh con los nervios salvajemente erguidos.

Me recibieron aves de rapiña y un lince con los ojos vendados.

Un tambor se esmeraba en darme una autóctona bienvenida.

Pero, ¿qué queda de nosotros cuando huímos tanto?

Tan sólo ojos para ver las ramas de los árboles encorvadas de frutos

y el pesebre donde Dios vuelve a ser Niño cada año.

Limerh estaba rubia y lujuriosa de criptógamas.

La primavera no le llegaba nunca y los pies de las cosas

sólo sabían de hongos y telarañas y pánicos.

Pero la confusión que aprendimos en nuestro entorno

nos persigue como un recuerdo indeleble que incomoda.

Una alfombra roja instalada cerca del muelle

me hizo pensar en ceremonias con reyes y pajes.

En mi ojo derecho algunos insectos jugaban a suicidarse,

en mi ojo izquierdo, una madre lloraba por su hijo vivo.

Cuando no hay flores es bueno olvidarse de todo

jugando a la piedad y a la mazorca.

Limerh, de noche, se pone en posición fetal

y desespera.

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