Lugares poco comunes

Hacia otro lugar donde nadie me esperaba
se fueron mis ideas, como sacudidas por el viento

Desde mi pensamiento salio una araña
vaciando el tiempo trepada a los relojes
¡Pobre vida, Pobres días perdidos en el azar!
mientras corría el espejo

 

El alma de los huesos (Al maestro Luis Buñuel, por tanto)

Por qué será
que siempre pierdo los anteojos
y ando a ciegas
por patios sin geranios
y me choco con todos los fantasmas
de mi futuro?

Jorge Luis Estrella

En casa todas las cosas tienen movimiento, desde la enceradora de piso, hasta el termómetro de pie, en realidad lo compre de pie por el simple motivo que la cama se levanta temprano y anda de acá para allá por todos los rincones.
Seria necesario no hacerse tan amigo de esas cosas, pero es irresistible, ya que la acción de las mismas nos hace participe de su amistad.
A veces hablo con la rejilla de piso y me comenta que suele ahogarse en las alcantarillas, otras veces le hablo al cenicero y me susurra entre su ardor que vive quemándose siempre.
Por lo general lo que más me gusta por las noches es hablar con el frezzer que también cumple funciones biológicas que son comparables solo con algunas mujeres que conocí.
Las cosas inanimadas se suelen detener en el abstracto limite del tiempo, pero el reloj eléctrico jamas desvanece su motivo, aunque a veces ante un enojo (sobre todo en verano cuando cambia su horario) me quema algún enchufe.
Suelen hablarme casi emotivos algunos, por ejemplo el ventilador de techo me comento el otro día que se enamoro del viento y trabo sus combinaciones girando constantemente los días de melancolía.
En cambio la estufa vive un clima mucho más fértil en la ambición de querer quemar el amor para ver como la ceniza se amontona sobre el sitio donde las persianas envejecen.
La mesa tiene una pierna ortopédica, y cada vez que apoyo los brazos sobre ella, me silba un tango y en su agónico dolor me comenta que pronto haga algo, me prohibió que la suplante y me dio la dirección de un doctor amigo de Pinocho que convierte en salvación todas las locuras del mundo.
Yo sin embargo sigo las cosas, y cuando mi lapicera se siente herida por la ingratitud enseguida llamo a su medico que es un papel en blanco, o por ahí la dejo unos días para que las musas pongan en ella su amor en remojo.
No es necesario ser tan real, la fantasía no existe, las cosas son así sin vueltas, los sueños son realidades disueltas por el pensamiento que difieren entre sí, que se ahogan como limitando deseos.
Siempre he querido alcanzar la escalera para andar por los suburbios abrazándola y contándole mis ganas de subir al cielo.(¿Sera que el sacrificio hereda querellas?
Estoy tan contento que el televisor se quemo porque ahora puse titeres atrás de la pantalla que me hacen ver la niñez muy nitidamente.
Pero lo más trágico de todo es que las cajas de fósforos me buscan, y de pronto al hacer el amor le prenden fuego al cajón de la cocina.
La única razón que tengo para ser feliz es que si esas cosas no me dieran señales mi vida seria una locura continua.

OLVIDÓ PERDERSE

 

Olvidó perderse y se encontró boqueando en plena calle

desnudo con un trébol florecido en el ojal de la esperanza

y la bandera de un club de fútbol flamenado a contramano.

Lo llevaron a la comisaría que está a dos cuadras del silencio

y allí le levantaron un sumario y un restario y un abecedario

y le pusieron un sello de goma en la frente cerca del cuerno izquierdo.

Más tarde lo soltaron en una celda grande como el Atlántico

y le prometieron ir a visitarlo cuando no hubiera pobreza

y los unicornios pastaran tranquilos lejos de la basura.

Se sonó la nariz por hacer algo y se quedó dormido

mientras gritaban los árboles frente a la tormenta

y Caperucita se comía un lobo asado a la parrilla.

Cuando le dio ganas de orinar soñó con un papagayo,

un loro parlachín, dos teros mudos, tres torcazas

y alivió su vejiga que albergaba un océano de espasmos y de angustias.

Después,

al darse cuenta de que su odisea se estaba convirtiendo en una ilíada,

comenzó a recordar cómo era perderse entre almohadas y madreselvas,

entre besos y lunas y alegrías, entre clavos de olor y mariposas,

se sacudió la cárcel grande que llevaba a cuestas

y se topó con el futuro que andaba mordisqueando hinojo tierno

en el borde occidental de la barranca.

Mensajes Surrealistas

Ella se besa profundamente la esencia, mientras salen de la zanja sapos hemipléjicos luciendo atuendos delicadamente sutiles.
No es el cielo, la luna solo se agazapa sobre la membrana de los planetas y brilla en el fondo de la ruina, la miseria es mayor , las manos del títere se cruzan en la sed , tu nombre se lleva puesto un tatuaje de luces, mi corazón se embalsama esquivando los resortes de la vida, no hay nada que pueda hacer, nada que observar fuera de ti, ahora es negado mi sacramento, mi situación es extremadamente inusual, salgo como ventilando el calor de los escalofríos que gobiernan esa muñeca empapada de sangre, salgo despierto en tu nombre, por sacarte los vestidos de fuego y pólvora, la lencería ufana y mísera que se disuelve en el vacio de mi consideración, ya no hay nada más que besos en gargantas mudas, abrojos pegados al cosquilleo, mascaras tejiendo arañas, lluvia color  amor.
Pero la vida, no es la vida, no es el cielo, no es el despertar, no es la NADA, no es salir a buscar la asfixia sobre los escalones del alba, no son esos misterios que adornan la pirueta de esos labios que se pierden en el jardín de la inocencia.
No sos vos, no soy yo ni el despertar loco que renueva la existencia, que descubre el poro donde pasan sueños llevándose el devenir.
Me pregunto si será tu mancha la que sangra, si será la estirpe de tu congoja que tiembla al lado de mi ceguera, o la amante que se suicida entre las larvas efervescentes.
Y me sublevo, se caen mis ojos, pende en mí el árbol que cae, la lluvia que inuda, mientras de tu puerta salen escorpiones que besan mi sangre.
Entonces es cuando la tranquilidad me sumerge en los brazos eternos del que no fui.

Apuntes de mi diario (Pintura Maria Carambia)

 

Como patinando en una cascara el espíritu rompe el desafío del alma, las cuerdas del corazón ya dejaron lo sagrado, desde el único temblor poseído por el aullido los seres niegan el perdón, se afiebran las mariposas que pasan acurrucando la alquimia.

Beber el labio, enroscar los confines en el vaho profundo de la sutileza mediática donde todo es amor.

Quien besa la orilla de su color?

Quien atiende la herida?

Nadie sabe preguntarse y VER….VER…. más allá de su destinada apariencia

Los secretos no visibles en la casa de Dios

La fuente de las monedas falsas

Mediodía gris, la ciudad llora,

los perros cautivan su ira

la calle se aleja sin saberlo

cuerpos enrejados sobre el asfalto

niños que juegan embolsando el aire

con plastilina

Ciudad encrucijada, vestida en llamas,

duendes pasan tatuando el cielo

la ventisca se niega, el oro de los pobres

se imanta con la lluvia,

la mano del amante roza la luna

el poeta en su congoja

arrodilla su lagrima.

Es domingo, las viejas campanas de la iglesia

salpican el corazón de Dios

que pierde la memoria

En otra parte de aquella calle

se cruzan lazarillos sueltos

reclamando por sus amos

 

Estatuas

Arte-Paris-Surrealismo-DOMINGUEZ

Huir de la sombra, como estar sumergido en la profundidad de la oscuridad, viendo en los ojos siempre las mismas motivaciones, los mismo gestos, el mismo vacío formando imágenes difusas.
Así la vida inclinada, sobre el camafeo de los sueños, allí volviendo todo un viaje sin vuelta, una vida cegada de indignación.
Ella se mojaba la ruina con los pétalos mediaticos, con la sonrisa suspendida por las escaleras de la piel, ella asomada a su tríptico espejo de estados, miraba el hombre que se acostaba sobre la indignación y no le salía nada.
Salvo esconder el sexo en los cajones de la prosperidad, salvo mojar el mercurio para digerir humedad, para morir la conciencia, para dejar de lado el camino de la voluntad, no tener la virtud de decidir corazón, de unir la esencia con la belleza, ella no podía, su piel arañada, sus ojos odiosos, su pelo descuidado, su alma desprotegida, su sexo sin sexo, sus manos sin manos, su piel sin piel, su emoción sin emoción….Como poder????

El se alejo consternado, no imagino llegar a tanto.

Ella hoy vive acostada en los pasillos de una locura desacertada.

El ya no vive y sin embargo no esta muerto.

 

Triste-mente

 

 

 

surrealismo 

Se besan babeándose, salen de su andador matinal.

Se toman las manos se enhebran como agujas

Comen sus labios bostezan, se agrietan, caen debajo del sudario

Como sapos estancados .

 

Ripios se consumen

La odisea se perpetúa

Nuestro sino evapora el prodigioso ritual

Te amo, veo la luz en tus pesadillas.

El sol se hunde lento…..

            En verano cuando todo es…..

Fantasma indeleble

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Ser la ruina de los desastres

para habitar el dolor ,

cuando todo pasa,

cuando la noche se viste

desvistiendo el fuego

 

Amar en el destierro

agonizando espectros

tallados en cicatriz

 

¿Poder acaso merecerse mas,

mientras la inocencia besa un corazón

latiendo en el cerebro?

¿Poder acaso deletrear un nombre

que se acuesta en las orejas ciegas

que le mienten a la oscuridad?

¿Poder acaso…..no ser mas…para ser ….?.

Cuentos enloquecidos

The reader
 
“No tengo ambiciones ni deseos.
 Ser poeta no es una ambición mía.
 Es mi manera de estar solo”
                F. Pessoa
 
 

 Vaciando los escondites, mi vida llego a encontrarse con el apego,

se abrieron las puertas del cielo, la vida se aíslo como sonámbula
corriendo por el mundo no visible
Yo aun miraba, debajo de mis ojos los orígenes de tú sed, miraba el corazón enterrado en un espejo

la natal levedad de los abalorios, la música que perforaba mi cuerpo, la ausencia de las libélulas perdidas,

el manojo residual de los gérmenes que convidaban deseo,

tu boca enrojecida en noches distintas aplacando el halo ciego que dormitaba,

tu silencio cómplice siempre del ritual dormido,

pero no me deje convencer por el veneno, atenúe mi razón, convide la sortija de mi suerte

a la patafísica de una sordera, fui en busca de un amigo que se paralizo en una copa vacía,

Seguí disuelto, como empapado en brotes de ternura pagana, como aturdido por un concierto de Oboes,

Furioso, luchando contra mi Yo y la alquimia de los brazos transparentes que me seguian.

 

 

 

 

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