Penumbra de silencio

Voy a buscar un camino, es difícil, todo me pierde, la luz de una libélula se prende en mi piel y voy con ella, como una linterna de espacios sórdidos, las ninfas perduran en el ocaso de mis ojos, no soy más que arena cubierta de soplos de piel.

El mar está oscilando entre las ceremonia de mis alas, veo sirenas que se burlan de mí, en su incomparable belleza matinal, los cuerpos que se endurecen, los ripios en los estanques me llaman, beso barro en el cultivo de mi lagrima, donde las musas se esconden debajo de la tierra, soy erudito en lo necio, soy increíblemente tosco en los espacios del silencio donde adoro esa actitud de amor desierta.

Pero me permito desconcertar mi regreso, se cancela mi memoria , mi mirada se lubrica de asfalto, la noche comienza a asomarse, mi deseo se apaga paulatinamente, niego lo no negado, busco amigos en la sombra de los arboles donde hoy no queda nadie, soy infelizmente un terrestre lleno de sueños y relojes atrasados y me miro tocando el menguar, acunando los precipicios de las escaleras invisibles, te digo :hola amor, la vida es un acontecimiento extraordinario de sueños decadentes, cuando ya hay otra locura.

Me despierto como un loco que busca ideas que se perdieron, veo alrededor todo un muro , todo un aire aplastado por perros que ladran cuando pasan cucarachas por la cloacas del suicidio.

Soy hormiga en este mundo, una hormiga que camina acelerada esquivando gente por la vida, Dios lo sabe, y me protege el fantasma que llevo en mí, la luz que irradia quimera, el tiempo me besa los pies y sale corriendo en su juego de escondida.

Yo veo que todo lo necio procede en mi ritual, que toda mi vida ha absorbido el veneno de mi ternura, considerando la crueldad actual.

Mi cuarto está solo, yo despeino el silencio y elevo mi replica al sentimiento, nadie me entiende, los magos se están negando a todo, a aparecer con sus conejos en los telones de algún poema que viaja en un colectivo solo conmigo.

Termina mi día así en la torpeza sin comparación de haberme quedado sumergido en otra vida mas medida por mi espíritu.

Mis ultimas novedades

Quiero ser feliz recojo escarpines mal tejidos

En los sueños que me duermen en enredaderas.

El cráneo de un gorrión se posa en mis ojos

Y atiende el cansancio de la melancolía

Las noches se hacen azules, tú presencia un parto de sombra,

El sol que se asoma me quema los labios

Me estremezco en heridas insumidas, en presencia

De otra vida, de otra incertidumbre que me ordena

Que cambie mi humor, que haga girar las vendas

que mate el miedo …….al fin….hoy

La momia descorazonada

Tropezaste sobre la nube indigna,

Sobre el paisaje subrayado de esperma.

Sobre tu propio orín herrumbrado de latas,

Sobre los marcos de las puertas invisibles,

Has tumbado el eco de los miserables

Mientras abrías las puertas de las palabras usadas,

Has amado la creencia del calor en la piel,

El Dios acribillado por un beso sin hueso,

Tu mirada siguió como entonces

Protegida por la ventisca del silencio

Ardiendo en los túneles donde te dejo la sombra

Cobijando las sensaciones lejos, tan lejos…..

De este mundo que aún no te nació

Videncias

Se vengó del verano tiro hielo en los paisajes

Su piel estaba blanca, incolora, casi al borde de tinieblas,

Su marido le pregunto si le pasaba algo

Y ella comenzó a parpadear tan seguidamente

Que se le perdieron los ojos

Variaciones entre rostros desconocidos, cumpleaños y helados

Era el cumpleaños de mi primo

A varios de los conocidos le sugerí que le regalen  helados a mi primo en su cumpleaños, sin saber por qué extraña razón

Yo he guardado mucha distancia con él, pero siempre tuve presente su rostro.

Después de todo es mi primo.

Era llamativo pero en su cumpleaños  había familiares muertos que lloraban y yo me sorprendía al ver el rostro de mi primo que no era él

No era ni su rostro ni su edad, incluso con su cabello teñido cuando en realidad era calvo

Le sorprendió tantos potes de helados.

Cosas raras que pasan en los sueños y uno no logra comprender.

Pero de algo estoy seguro no era mi primo aunque intentaba serlo el día de su cumpleaños al menos.

Fantasma de sueño

No tenía pelo

Ni cuerpo

Ni sombra

Ni huesos

Ni nada

No estaba

Acá

Estaba allá

El rostro del viento

Como afuera, solo que adentro las balas murmuran

Entre los huéspedes, los corazones perdidos en la niebla

El escaparate que se vistió de novio el día que secuestraron el amor

Tantas cosas a la vista que los ojos se crispan de ansiedad

Y la vida, pasajera de tiempo que termina, bajo los rieles,

Bajo las hélices de pájaros que siguen los aviones.

Se motiva, se pinta sola de colores que nunca existieron

Para buscar dentro de sí la ceniza perdida en las manos

 

Los verdaderos iluminados buscan la sonrisa triste

Los humildes se arrogan de sarcasmo

Y miran la vida desde un estadio de futbol

Mientras en la vereda duerme un corazón

Abandonado

Lugares poco comunes

Hacia otro lugar donde nadie me esperaba
se fueron mis ideas, como sacudidas por el viento

Desde mi pensamiento salio una araña
vaciando el tiempo trepada a los relojes
¡Pobre vida, Pobres días perdidos en el azar!
mientras corría el espejo

 

El alma de los huesos (Al maestro Luis Buñuel, por tanto)

Por qué será
que siempre pierdo los anteojos
y ando a ciegas
por patios sin geranios
y me choco con todos los fantasmas
de mi futuro?

Jorge Luis Estrella

En casa todas las cosas tienen movimiento, desde la enceradora de piso, hasta el termómetro de pie, en realidad lo compre de pie por el simple motivo que la cama se levanta temprano y anda de acá para allá por todos los rincones.
Seria necesario no hacerse tan amigo de esas cosas, pero es irresistible, ya que la acción de las mismas nos hace participe de su amistad.
A veces hablo con la rejilla de piso y me comenta que suele ahogarse en las alcantarillas, otras veces le hablo al cenicero y me susurra entre su ardor que vive quemándose siempre.
Por lo general lo que más me gusta por las noches es hablar con el frezzer que también cumple funciones biológicas que son comparables solo con algunas mujeres que conocí.
Las cosas inanimadas se suelen detener en el abstracto limite del tiempo, pero el reloj eléctrico jamas desvanece su motivo, aunque a veces ante un enojo (sobre todo en verano cuando cambia su horario) me quema algún enchufe.
Suelen hablarme casi emotivos algunos, por ejemplo el ventilador de techo me comento el otro día que se enamoro del viento y trabo sus combinaciones girando constantemente los días de melancolía.
En cambio la estufa vive un clima mucho más fértil en la ambición de querer quemar el amor para ver como la ceniza se amontona sobre el sitio donde las persianas envejecen.
La mesa tiene una pierna ortopédica, y cada vez que apoyo los brazos sobre ella, me silba un tango y en su agónico dolor me comenta que pronto haga algo, me prohibió que la suplante y me dio la dirección de un doctor amigo de Pinocho que convierte en salvación todas las locuras del mundo.
Yo sin embargo sigo las cosas, y cuando mi lapicera se siente herida por la ingratitud enseguida llamo a su medico que es un papel en blanco, o por ahí la dejo unos días para que las musas pongan en ella su amor en remojo.
No es necesario ser tan real, la fantasía no existe, las cosas son así sin vueltas, los sueños son realidades disueltas por el pensamiento que difieren entre sí, que se ahogan como limitando deseos.
Siempre he querido alcanzar la escalera para andar por los suburbios abrazándola y contándole mis ganas de subir al cielo.(¿Sera que el sacrificio hereda querellas?
Estoy tan contento que el televisor se quemo porque ahora puse titeres atrás de la pantalla que me hacen ver la niñez muy nitidamente.
Pero lo más trágico de todo es que las cajas de fósforos me buscan, y de pronto al hacer el amor le prenden fuego al cajón de la cocina.
La única razón que tengo para ser feliz es que si esas cosas no me dieran señales mi vida seria una locura continua.

OLVIDÓ PERDERSE

 

Olvidó perderse y se encontró boqueando en plena calle

desnudo con un trébol florecido en el ojal de la esperanza

y la bandera de un club de fútbol flamenado a contramano.

Lo llevaron a la comisaría que está a dos cuadras del silencio

y allí le levantaron un sumario y un restario y un abecedario

y le pusieron un sello de goma en la frente cerca del cuerno izquierdo.

Más tarde lo soltaron en una celda grande como el Atlántico

y le prometieron ir a visitarlo cuando no hubiera pobreza

y los unicornios pastaran tranquilos lejos de la basura.

Se sonó la nariz por hacer algo y se quedó dormido

mientras gritaban los árboles frente a la tormenta

y Caperucita se comía un lobo asado a la parrilla.

Cuando le dio ganas de orinar soñó con un papagayo,

un loro parlachín, dos teros mudos, tres torcazas

y alivió su vejiga que albergaba un océano de espasmos y de angustias.

Después,

al darse cuenta de que su odisea se estaba convirtiendo en una ilíada,

comenzó a recordar cómo era perderse entre almohadas y madreselvas,

entre besos y lunas y alegrías, entre clavos de olor y mariposas,

se sacudió la cárcel grande que llevaba a cuestas

y se topó con el futuro que andaba mordisqueando hinojo tierno

en el borde occidental de la barranca.

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