Tendríamos que ver qué hacemos con el hacha

 

Resulta que desde mi ventana del piso once donde vivo, vi un hombre con un hacha que se dirigía a mi departamento, de pronto sonó el portero, y este hombre pregunto por  la Sra. X

Aclaro la Sra. X era mi mujer, yo no me atreví a bajar debido al peligro que ello implicaba.

Este Sr. Quería matar a mi mujer, le dijo cuándo te encuentre esta hacha se desvanecerá en tu cabeza.

No tuve remedio que bajar ya que a los gritos desde el portero se escuchó dicho reclamo malicioso.

Antes de bajar llame al 911, me respondieron que enseguida mandaban un móvil, mientras le pedí a mi Sra. A pesar de todo que entretenga a este asesino sin motivo.

Antes de llegar llamaron a mi celular, el hombre se mantenía inmóvil en la puerta de mi edificio, incluso los vecinos lo saludaban, lo cual se me hizo incomprensible.

La policía llego enseguida y vio a este hombre llamándome a mi celular me dijeron que estaba fuera de peligro, que baje. Yo baje….inmediatamente.

La historia fue sencilla y termino rápida, los policías llamaron al SAME para hacerle los análisis correspondientes debido a su locura evidente, el tipo sufría de un problema notablemente esquizoide, además de algunas manifestaciones que incluían acceso a las bebidas y a las drogas, su dualidad era evidente entre su locura y aquellas substancias.

La cuestión que luego de analizar su estado decidieron internarlo y como se sabe según determinadas leyes la voluntad de un loco es lo que vale y si el quiere ser libre no hay ningún tipo de problema, este Sr. Se fue…..buscando conseguir un  hacha parecida ya que la otra se la retuvieron….

 

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EL TIEMPO HA DESTIEMPO

A los treinta y cinco años salió de la panza de su madre,
Vivió varios años encerrado en ese cordón
Que nunca soltaba, su padre que era simplemente un manipulador
Muy exitoso,
Incluso titiritero en un circo de la zona
Rogaba que siguiera allí en esa placenta, aún más años
Pero nació a los treinta y cinco,
Con una madre de catorce y ese padre de dieciséis.
Habría que ponerle límites antes que se haga anciano.

Ellos sin embargo salían a bailar
Emborrachando la vida
Los días de lluvia, dejando a aquel niño avejentado
Leyendo libros en su habitación.

No hay nada que hacer:
De padres jóvenes nacen niños ancianos
Que desconocen el capricho de ellos.

 

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La sombra del viento ( A Carlos y Adriana..por su estar) Un hombre maneja un reloj, la casa se derrumba, los pájaros caminan en la ceniza , una mujer se desnuda detrás del sol, la inquietud es el amparo de la prisa y se buscan los besos detrás de un alambrado donde la piel se desintegra, mi espacio sucumbe entre los campos que se despiden de la vida, hay poco tiempo la sombra del viento ha socavado la verdad. Yo he soñado dentro de tu sueño y he visto flores que se marchitaban, la luna es la miel de los adeptos al desamparo, pero sigo dentro de los peces que nadan en el agua de tu verano buscando el aire de la burbuja, naciendo temprano en el vientre de un delfín que conoce mi esencia. Te amo caminando desiertos, despertando los sueños que gimen electrocutados en las axilas del mar y mi ardor es el equilibrio de las cuerdas que me navegan, mientras tus cabellos se convierten en alas y toco la aurora, muero dentro de los muertos que ya han muerto. La vida es un gigante que mastica armas, mi paz un amuleto que se sueña en otro mundo, te amo lo hermoso esta diseminando el contorno de todos los deseos, tu mirada busca que mi alma no se pierda entre las piedras. Pero se pierde-Oh maldito mundo. Yo me mantengo en ese limbo donde el espacio busca las formas de vivirme. La ceguera es una correspondencia que en el buzón de tu entendimiento se hace humo. Sombra de viento aún que sigue.

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EL SUICIDIO Y SU AMOR

Roberto tenía mucho sueño, no era día para dedicarse a hacer algo, estaba abatido, entre los espejos y una cama que se le venía abajo. Los recuerdos son a veces sinónimos de majestuosidad de otros tiempos, ahora tiembla, su cabeza empieza a agrandarse, ve todo entre fastidios, su mujer está sacando un cuchillo y sale del cuarto dirigiéndose hacia la escalera del departamento de abajo, llega hasta le vecina y lo clava en su puerta, no la entiende y sigue un juego que nunca empieza a comprender, su hijo empieza a degustar las cosas más mediocres de la vida, el quisiera otra cosa, la vida me injurio los sueños.
Le dice: Hija de puta
Sale la vecina, su mujer comienza a blasfemar sobre ella, sigue el pobre Roberto sin entender, su hijo ahora esta borracho tirado en la cama al son de una cumbia sin escuchar lo que pasa, salvo la cumbia.
Llega la policía, mejor dicho los gendarmes del barrio, quienes prestan declaración, ella habla que la habitan fantasmas (al menos es lo que Roberto cree) ,en realidad habla de vecinos no de fantasmas, pero su marido cree que es poseída por cierta anomalía que hace que la hace divagar, perseguida todo el tiempo.
Su hijo quiere cantar y agarra una cámara filmadora y trasmite su espacio de libertad, espacio que tampoco entiende porque quiere matar al poder, porque es un transgresor mediocre de sensibilidades anuladas, se va un rato de esa casa.
Solo en medio de un día de mucho viento, el departamento empieza a crujir sus puertas justo cuando está bajando por el ascensor.
Siente tiros abajo y ve a su hijo en medio de todo ese tiroteo bailando cumbia, se entristece, no debería, pero se entristece, a veces uno debe dejar lo que otros eligen aunque lo convoque la locura desprolija de un destino descabellado.
Llega a un umbral y se hace la cruz, la gente lo mira, parece el amuleto de un tótem, que gira en su misma sombra, observa que se amontan los vecinos debajo del departamento donde habita, los vidrios desquebrajándose, es que su hijo salió un momento y no se dio cuenta que olvido la llave entonces entro por la pared de vidrio que está en los costados de la puerta, la gente está agrupada, la gente está cansada, historias de honestidad de siempre que nada tuvieron que ver con este cotidiano tormento que le circunda.
Por momentos Roberto se marea, pierde el control, camina como esquivando cosas que no existen, poca imaginación como para asumir tanto castigo.
Lo sigue una mujer que se convierte en un perro, le ladra, le asusta, de pronto ese perro vuelve a ser mujer y se acomoda entre sus desdichas, la mira sin perder la calma, sabe que siempre pasa algo, nunca hay un momento de calma en su vida actual.
La gente se echa a un lado como si fuera a contagiar maldiciones, cuando a en su fuero intimo lo alegra un mundo de calma y paz, ellos no lo entienden. Nunca lo entendieron.
Su hijo cree que está logrando un método efectivo para manipular a quince mil personas, entra en su computadora y pide monedas para sus vicios. Él lo conoce, y a veces lo desconoce también.
¡Qué mundo, que extraño esta todo!, como es que a uno les toca permanentemente historias plasmadas de tanto dolor y otros al menos tienen esa cara de felicidad que se logran ver mientras uno sube a un colectivo, su anhelo siempre fue donar sus ojos y juntos a ella la amargura, para que le pongan al menos un poco de alegría a sus iris.
Llega la noche, llega otra noche, empieza a desvanecerse las nostalgias de otro tiempo, piensa en la vida feliz que hubiera querido lograr, la vida feliz, en realidad una vida normal al menos.
Pero todo está de otra manera. ¿Que es posible hacer?
Serán los tiempos, será el maquillaje que ha arruinado el alma y se pinta por dentro.
Llega la noche, la paz no existe, no puede existir entre tanto hecatombe, entre fuegos que queman las hendijas de aquel sentimiento.
La vida está descompuesta en dolor, y furioso Roberto sigue pensando que se dio vuelta todo, que se reverso la vida y hasta la pausa rebobina desdicha.
Sigue sin tregua por la vida, pensando porque uno tiene sueños, proyecciones, espacios, motivaciones, tertulias en donde presumir el valor de alguna legitimidad.
Todo declina ante su ser.
Su mujer empieza a mal formarse y se convierte en planta, su hijo también y ve un racimo de uvas resecas, la locura lo envuelve, está empezando a sentir amor familiar, pero no amor de pareja, eso era un cuento de otra época para su vida, quizás lo platónico formaba parte de una ternura eterna y casta en su inocencia.
Habla con la vida, le comenta a su silencio tantas indagaciones, tantas utopías despedazadas en el sacrificio de algún pájaro ciego. Esos pájaros que tanto presintió y muchas veces se posaron en su hombro.
Pues bien, ahora al mundo le han puesto oídos para hacer el amor, ahora que todo se habla, nunca habrá que dejar sin pilas los controles remotos.
´Pero sabe que no sirve para eso, a él le gusta más el aleteo del silencio, que las cosas se hagan sin hablarse, que uno sea el benefactor de la ternura, por eso se conforma con hablarme a su amor propio, por eso se pasa horas embarcado en el latido de sus aciertos.
Entonces por un momento olvida que hay un mundo, por un momento olvida que se caen mis ojos debajo de una zanja cuando la espalda disimula mirarlo.
Así dejo a su hijo que siga embriagando su inestabilidad, que siga bailando, que siga sin notar que sus ojos están perdidos, así dejo a su mujer hablando sola mientras se da vuelta en la cama rechazando el lenguaje inerte.
Así se compadece ante Dios, así amando castigos aprendió lo que en otra época hubiera sido un martirio, dar sin recibir nada…siempre dar..
Pero sin embargo su amor propio se resigna, de golpe le pega una trompada, y se pregunta qué está haciendo.
¿Sería inhumano que no lo haga?
Se aleja de esos brazos de brea que nunca vuelan al menos bajo, mira los pájaros y les sonríe cuando sabe que no están ciegos.
Su mujer ayer rompió la puerta del ascensor, lo llamo un vecino al celular mientras estaba visitando a mi madre, furioso le dijo: – Fue su mujer, Roberto todos la vieron-
Son muchos los laberintos que invaden su ser para poder detenerse a pensar.
Sin embargo su amor lo persigue, y él se murmura.-espero que nunca se vaya …porque ese día…..
No puede hablar de él, no puede considerarme tan importante, como para alarmar el sentido de otras vidas, que no lo merecen. Aunque su mujer se lave el pelo en el inodoro y su hijo siempre quiera aclarar su lluvia.
No vale la pena amigo.
Así que aunque todos los días los mensajes de texto de un celular sean alarmas, debe aceptar que hay cosas que ya nunca cambiaran.
Uno se va haciendo viejo, la idea se desvirtúa, los fantasmas que han cortado la mesa solo son cenizas que alumbran la celebración de una angustia más.
Pero su amor ese sí que es fiel a él, ese es el que le da alas para seguir remontando el mínimo implante roto de una sonrisa sin dientes, pero sonrisa al fin.
Si no fuera por él.
Un día sin embargo cambio todo, de golpe se encontró en ningún lugar, sin recuerdos de por medio, como alguien que pierde el conocimiento inadvertidamente.
Era como haber salido por otra parte, el y su amor, observando como las paredes eran siluetas desfalleciendo entre sí, su amor no parecía temer esas controversias, no entendió el porqué, se sumergió en una historia de imaginación plagada de seres extraños, donde la vida no existía.
Hasta ayer que los rumores le seguían por toda esa sala mortuoria.
Hasta algunos chistes no le causaron gracia.
Eran sueños que pululaban la noche, como si el cuerpo no hubiese estado nunca, como si un universo sin vida nos haya descubierto un nuevo secreto.
Allí salimos a predecir esas almas suicidas que se enfrentan día a día con la obligación de hacerse visibles y no hubo manera alguna.
Estábamos en otro tiempo, en una dimensión extraña, como en un manto de sonámbulos sin cuerpo.
Todo era una línea que se iba cortando.
Solo veía lo invisible, y se quedaba flotando en un éter de luz anclado de extrañas debilidades irreversiblemente anexadas a la locura.
¿Y que veíamos sino había nada, ni infierno, ni cielo?
O al menos que extraño candil se acostó en aquel espíritu para alumbrar ciertas cosas que antes estaban en su sitio.
Por ejemplo sus padres, sui infancia, a ratos soñada con rasguños de brujas que levitaban en aquel cuarto, porque habría que tener aquel recuerdo si ya no era nada más que algo que el intuía
Marcas como de agua debajo de un estanque atornillado en los molinos de una ráfaga.
Pero aparecieron como si la vida hubiera surgido de la nada aquellos gusanos arrepentidos vaya a saber porque, lo miraban con piedad a él ya a su amor, sus ojos se habían tornado fosforescentes, con una sed infinita y empezaron a devolverle la piel, arrepentidos.
Esa noche su amor seguía durmiendo, trato de despertarlo en vano, quedo allí bajo la profundidad de aquel ripio, logro salir de esa madera embarrado y empezó a caminar como si nada hubiera pasado pensando en el lugar exacto donde suicidarme nuevamente para esta vez encenizarse por las dudas.

Carta al poder

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“Con la mirada perdida en la nada

Cuando seas el hombre  dirigente…” L.A.Spinetta

 

No voy a hacer comentario respecto a tu persignación extraña, ni a tus mensajes en cadena que no dejan de ser publicidad de lamparitas Led ,cuando toda una sociedad espera otro tipo de mensaje más humano, solo no admito que en los confines de todo un pueblo la falta de sensibilidad sea el ingrediente que mantiene tus hábitos latentes.

Y así como los tiempos han cambiado notablemente pocas son las cosas que fusionan con nuestra esperanza, la barbarie manifestada en la violencia cotidiana, los brutales anexos en que el revés de las leyes hacen de acuerdo a tus pedidos un autoritarismo inerte, un castigo a la paz anhelada de algún que otro trabajador que reclama JUSTICIA.

Así como invertimos salud (como diría Silvio Rodriguez) sobre los humildes, ya que el que nace bien parado no tiene porque, así van los tiempos, así la cultura subterránea que alguna vez tuvimos y hoy queda de nuevo encerrada en el intelecto que supimos como laureles conseguir. Y ya no eternizan, si no que vuelven atrás lo que parecería que es la meta de una oligarquía que no cesa en castigar a los pobres.

Yo a la altura de mi vida ya no espero nada, yo que siempre lo dije tuve un abuelo que siempre me hablaba sobre la suciedad de la política y se limpiaba el culo con boletas de votos, pero si quisiera que las juventudes que nos sucedan tenga un tiempo mejor, un tiempo donde la cultura sea el eje primordial y no existan cuartos en la calle plagados de gente que no tiene medios para vivir.

Entiendo que en limusina eso no se ve.

Entiendo que la patria es un juramento de mentiras atroces y ahora que todo está permitido más aún.

Sigamos viendo como es  el país del revés, sigamos dejando la biblia llorando junto a un calefón mientras nos anuncia un Apocalipsis, un tiempo de Anticristo.

Sigamos condecorando a los payasos artistas de una sinfonía idiota y sin notas fundamentadas, leamos revistas de la farándula, quememos libros como en Fahrenheit 451 de Bradbury.

Hoy que estamos en un pueblo donde los asesinos son reincorporados a la sociedad de a poco entrando por pasillos y saliendo en el momento, hoy que todos llevamos una calculadora encima para poder llegar a fin de mes y vos haciendo propagando a las lamparitas Led, con gajas de ceguera ante un país con hambre, con sed de justicia, con patriotismo  sin canjes a otras naciones, y vos vendiéndolo todo, nombrando ciudadanos ilustres a los ladrones.

Que podemos pedirte , un dialogo, si ni escuchas, si estas enceguecido por el poder, si tu plaza de mayo está custodiada con vallas , donde la ausencia es notoria.

Reacciona danos el ejemplo de besar la bandera, de rendirnos ante los pies de los mas necesitados y honestos de este pueblo, pero claro no podes, tu educación no sumo puntos en el amor de una patria está muy claro.

Ojala algún remolino de conciencia fomente en vos la claridad deseada por millones de argentinos que esperan que tus reacciones no sean solo para los ricos.

Los sueños en las noches de verano

Sentado en el agua miro la calle que se despierta temprano, su imagen obsesiva ha apoderado mis convulsiones, ya que todo me parece ajeno a mis pensamientos.

No es la misma calle, ni la misma gente, ni el mismo paisaje alegre de los pájaros, no es el mismo rito, la callada manera de aprender en sueños lo que se implora, ni el rezo continuo de los transeúntes, no es eso!!!…ahora dormir en el hotel de la calle es cosa diaria, esquivar cuchillos hace tiempo que fue el método más eficaz de los supuestos amigos.

Miro la gente de pie en el colectivo, celular de por medio, hablando sin verse, microchips de carne y hueso. Observo los pibes que se deshacen en los colchones amigos del  gran Paco, ese miserable hipócrita que les convida muerte.

Miro el día, como se evapora en su amanecer, todo eso junto hace que mi vida llorisquee el pasado, pero la calle se acelera con los coches que se llevan por encima a la gente.

Y así sin más me desvanezco en mi lecho invadido por fantasmas que no vieron por suerte lo que veo hoy yo.1456184157_017843_1456332676_noticia_normal

Religión de mal

El mundo se está acabando, las razones de los actos ha penetrado en los cuerpos y hay muchas razones para creer que el alma lo ha absorbido, de tal manera que la debilidad introduce en nuestra alquimia cerebral signos de mal, signos que durante mucho tiempo me han atormentado y que los conozco demasiado bien como para declararlos.

La humanidad ha perdido el rigor de la verdad ante Dios, ha lacerado su bilis en el centro de tanta imprudencia, no son solo los seres quienes han adoptado esa empatía vehemente sino que hay una secta que contribuye contra el desorden de las órdenes del supremo.

Y así por más delirante que suele parecer mi afirmación, han sido  ángeles quienes han comido hasta el carozo de esa manzana podrida, quienes han adoptado un extraño rictus de alfileres, ante la aparición poderosa de un Lucifer que está teniendo un poder absoluto en este mundo, quienes han pactado con la mediocridad, la avaricia, la envida, no hablo de envidia en lo que se refiere a cosas materiales, sino que hablo de envidia hacia el alma, esa misma alma que perdurara eternamente en su ráfaga de luz, aunque ellos se opongan.

La videncia de esas entidades demoniacas, nacen en el seno de personas que tienen el don de extraditar  maldad sobre esta tierra, Dios lo sabe muy bien.

Esas personas huérfanas de espíritu, porque todo espíritu es un ente que ha nacido en los racimos del orden divino, han desequilibrado su vida y se refugian en su orgasmo malicioso de ondas negativas para que la bondad de quienes poseen ese espíritu se sienta disminuida y caigan bajo su dominio, lo que no es mi caso, ya que me he pasado una vida combatiéndolas.

Personas que son capaces de matar la felicidad, empleado métodos eficaces, envenenamientos y otro tipo de torturas por medio de actas de nacimiento, pelos, ropa o lo que fuera para derrocar con todas sus fuerzas el sentimiento de la unión humana, para desquebrajar cada sortilegio con su enemistad absoluta.

Dichas fuerzas las he redescubierto una y otra vez, participan en rituales de cementerio, hacen su alquimia a la noche, durante esas horas en donde más a menudo las visita el Maldito.

La familia como toda entidad ha dispuesto para esos seres un extraño lugar de seducción para que sigan practicando esas tendencias de tanto excremento, y ese clan sanguíneo se ha expuesto a la invocación de sus pecados que nunca serán perdonados, luego de su eterna agonía donde Lucifer será ejecutado con sus mismas garras cuando la luz de esa misma eternidad lo elimine.

Lo extraño es que ellos siguen en su runa de maldiciones placenteras sin saber que serán quemados sin poder acercarse a esa armonía ancestral de la muerte.

Poco les importa con tal de desear el mal, con tal de desplegar sus habilidades de víboras reunidas en ferias, donde el encanto de los corazones débiles siguen sus enseñanzas maléficas.

Y así es que el mundo va adoptando nuevas fuerzas frente al nacimiento del anticristo.

A veces uno no sabe cómo plantear con exactitud estas cosas, que van más allá de la carne, de este cuerpo, que no es nada.

Y repito toda religión ha pactado con el mismo Diablo, Dios no existe sin el, y las personas que buscan solo poder en las bendiciones también buscan poder en el Diablo.

Y son la gran mayoría en esta política religiosa por llamarla así.

De días y alas

Olivos, un día cualquiera de los años setenta

Marisa (que ahora no está acá)

y su Republica dando cátedras de Platón

Nosotros adolescentes, investigando la filosofía,

Oscar con sus discos de rock, cuando todo comenzaba,

Foxtrox de Génesis caminando en mis brazos conmigo

Aquelarre esa confitería de Avenida Libertador,

La flaca que inspiro un cuento mío

Con sus túnicas y sus pelos entrelazados,

Despertar allí en la casa de mi amigo Oscar,

Entre abedules, entre perfumes de vida,

Y ahora volver a encontrar a ese ser maravilloso

Residiendo en Córdoba, invitándome un fin de de semana,

Cuantas cosas, cuanta emoción, el tano José, Diego,

La inútil utopía de la creación que era otra

Tantas cosas……tanta belleza…iluminándonos el amor

EL SUICIDIO Y SU AMOR

Roberto tenía mucho sueño, no era día para dedicarse a hacer algo, estaba abatido, entre los espejos y una cama  que se le venía  abajo. Los recuerdos son a veces sinónimos de majestuosidad de otros tiempos, ahora tiembla, su cabeza empieza a agrandarse, ve todo entre fastidios, su mujer está sacando un cuchillo y sale del cuarto dirigiéndose hacia la escalera del departamento de abajo, llega hasta le vecina y lo clava en su puerta, no la entiende y sigue un juego que nunca empieza a comprender, su hijo empieza a degustar las cosas más mediocres de la vida, el quisiera otra cosa, la vida me injurio los sueños.

Le dice: Hija de puta

Sale la vecina, su mujer comienza a blasfemar sobre ella, sigue el pobre Roberto sin entender, su hijo ahora  esta borracho tirado en la cama al son de una cumbia sin escuchar lo que pasa, salvo la cumbia.

Llega la policía, mejor dicho los gendarmes del barrio, quienes prestan  declaración, ella habla que la habitan fantasmas (al menos es lo que Roberto cree) ,en realidad habla de vecinos no de fantasmas, pero su marido cree que es poseída por  cierta anomalía que hace que la hace divagar, perseguida todo el tiempo.

Su hijo quiere cantar y agarra una cámara filmadora y trasmite  su espacio de libertad, espacio que tampoco entiende porque quiere matar al poder, porque es un transgresor mediocre de sensibilidades anuladas, se va un rato de esa casa.

Solo en medio de un día de mucho viento, el departamento empieza a crujir sus puertas justo cuando está bajando por el ascensor.

Siente tiros abajo y ve a su hijo en medio de todo ese tiroteo bailando cumbia, se entristece, no debería, pero se entristece, a veces uno debe dejar lo que otros eligen aunque lo convoque la locura desprolija de un destino descabellado.

Llega a un umbral y se hace la cruz, la gente lo mira, parece el amuleto de un tótem, que gira en su misma sombra, observa que se amontan los vecinos debajo del departamento donde habita, los vidrios desquebrajándose, es que su hijo salió un momento y no se dio cuenta que olvido la llave entonces entro por la pared de vidrio que está en los costados de  la puerta, la gente está agrupada, la gente está cansada, historias de  honestidad de siempre que nada tuvieron que ver con este cotidiano tormento que le circunda.

Por momentos Roberto se marea, pierde el control, camina como esquivando cosas que no existen, poca imaginación como para asumir tanto castigo.

Lo sigue una mujer que se convierte en un perro, le ladra, le asusta, de pronto ese perro vuelve a ser mujer y se acomoda entre sus desdichas, la mira sin perder la calma, sabe que siempre pasa algo, nunca hay un momento de calma en su vida actual.

La gente se echa a un lado como si fuera a contagiar maldiciones, cuando a en su fuero intimo lo  alegra un mundo de calma y paz, ellos no lo entienden. Nunca lo entendieron.

Su hijo cree que está logrando un método efectivo para manipular a quince mil personas, entra en su computadora y pide monedas para sus vicios. Él lo conoce, y a veces lo desconoce también.

¡Qué mundo, que extraño esta todo!,  como es que a uno les toca permanentemente historias plasmadas de tanto dolor y otros al menos tienen esa cara de felicidad que se logran ver mientras uno sube a un colectivo, su anhelo siempre fue donar sus ojos  y juntos a ella la amargura, para que le pongan al menos un poco de alegría a sus iris.

Llega la noche, llega otra noche, empieza a desvanecerse las nostalgias de otro tiempo, piensa en la vida feliz que hubiera querido lograr, la vida feliz, en realidad una vida normal al menos.

Pero todo está de otra manera. ¿Que es posible hacer?

Serán los tiempos, será el maquillaje que ha arruinado el alma y se pinta por dentro.

Llega la noche, la paz no existe, no puede existir entre tanto hecatombe, entre fuegos que queman las hendijas de aquel sentimiento.

La vida está descompuesta en dolor, y furioso Roberto sigue pensando que se dio vuelta todo, que se reverso la vida y hasta la pausa rebobina desdicha.

Sigue sin tregua por la vida, pensando porque uno tiene sueños, proyecciones, espacios, motivaciones, tertulias en donde presumir el valor de alguna legitimidad.

Todo declina ante su ser.

Su mujer empieza a mal formarse y se convierte en planta, su hijo también y ve un racimo de uvas resecas, la locura lo envuelve, está empezando a sentir amor familiar, pero no amor de pareja, eso era un cuento de otra época para su vida, quizás lo platónico formaba parte de una ternura eterna y casta en su inocencia.

Habla con la vida, le comenta a su silencio tantas indagaciones, tantas utopías despedazadas en el sacrificio de algún pájaro ciego. Esos pájaros que tanto presintió y muchas veces se posaron en su hombro.

Pues bien, ahora al mundo le han puesto oídos para hacer el amor, ahora que todo se habla, nunca habrá que dejar sin pilas  los controles remotos.

´Pero sabe  que  no sirve para eso, a él le  gusta más el aleteo del silencio, que las cosas se hagan sin hablarse, que uno sea el benefactor de la ternura, por eso se conforma con hablarme a su amor propio, por eso se pasa horas embarcado en el latido de sus aciertos.

Entonces por un momento olvida que hay un mundo, por un momento olvida que se caen mis ojos debajo de una zanja cuando la espalda disimula mirarlo.

Así dejo a su hijo que siga embriagando su inestabilidad, que siga bailando, que siga sin notar que sus ojos están perdidos, así dejo a su mujer hablando sola mientras se da vuelta en la cama rechazando el lenguaje inerte.

Así se compadece ante Dios, así amando castigos aprendió  lo que en otra época hubiera sido un martirio, dar sin recibir nada…siempre dar..

Pero sin embargo su amor propio se resigna, de golpe le pega una trompada, y se pregunta qué está haciendo.

¿Sería inhumano que no lo haga?

Se aleja de esos brazos de brea que nunca vuelan al menos bajo, mira los pájaros y les sonríe cuando sabe que no están ciegos.

Su mujer ayer rompió la puerta del ascensor, lo llamo un vecino al celular mientras estaba visitando a mi madre, furioso le dijo: – Fue su mujer, Roberto todos la vieron-

Son muchos los laberintos que invaden su ser para poder detenerse a pensar.

Sin embargo su amor lo persigue, y él se murmura.-espero que nunca se vaya …porque ese día…..

No puede hablar de él, no puede considerarme tan importante, como para alarmar el sentido de otras vidas, que no lo merecen. Aunque su mujer se lave el pelo en el inodoro y su hijo siempre quiera aclarar su lluvia.

No vale la pena amigo.

Así que aunque todos los días los mensajes de texto de un celular sean alarmas, debe aceptar que hay cosas que ya nunca cambiaran.

Uno se va haciendo viejo, la idea se desvirtúa, los fantasmas que han cortado la mesa solo son cenizas que alumbran la celebración de una angustia más.

Pero su amor ese sí que es fiel a él, ese es el  que le da alas para seguir remontando el mínimo implante roto de una sonrisa sin dientes, pero sonrisa al fin.

Si no fuera por él.

Un día sin embargo cambio todo, de golpe se encontró en ningún lugar, sin recuerdos de por medio, como alguien que pierde el conocimiento inadvertidamente.

Era como haber salido por otra parte, el y su  amor, observando como las paredes eran siluetas desfalleciendo entre sí, su amor no parecía temer esas controversias, no entendió el porqué, se sumergió en una historia de imaginación plagada de seres extraños, donde la vida no existía.

Hasta ayer que los rumores le seguían por toda esa sala mortuoria.

Hasta algunos chistes no le causaron gracia.

Eran sueños que pululaban la noche, como si el cuerpo no hubiese estado nunca, como si un universo sin vida nos haya descubierto un nuevo secreto.

Allí salimos a predecir esas almas suicidas que se enfrentan día a día con la obligación de hacerse visibles y no hubo manera alguna.

Estábamos en otro tiempo, en una dimensión extraña, como en un manto de sonámbulos sin cuerpo.

Todo era una línea que se iba cortando.

Solo veía lo invisible, y se quedaba flotando en un éter de luz anclado de extrañas debilidades irreversiblemente anexadas a la locura.

¿Y que veíamos sino había nada, ni infierno, ni cielo?

O al menos que extraño candil se acostó en aquel  espíritu para alumbrar ciertas cosas que antes estaban en su sitio.

Por ejemplo sus padres, sui infancia, a ratos soñada con rasguños de brujas que levitaban en aquel cuarto, porque habría que tener aquel recuerdo si ya no era nada más que algo que el intuía

Marcas como de agua debajo de un estanque atornillado en los molinos de una ráfaga.

Pero aparecieron como si la vida hubiera surgido de la nada aquellos gusanos arrepentidos vaya a saber porque,  lo miraban con piedad a él ya a su  amor, sus ojos se habían tornado  fosforescentes, con una sed infinita y empezaron a devolverle la piel, arrepentidos.

Esa noche su amor seguía durmiendo, trato de despertarlo en vano, quedo allí bajo la profundidad de aquel ripio, logro salir  de esa madera embarrado y empezó a caminar como si nada hubiera pasado pensando en el lugar exacto donde  suicidarme  nuevamente para esta vez encenizarse por las dudas.

 

El adiós

Agarro con sus manos el último mensaje, mientras permaneció como dormido entre una calle irreconocible, cantidad de imágenes pasaron por su cerebro a punto de estallar dentro de los recuerdos ingratos de su infancia, en el cuarto de ella dejo solo una postal que cayo debajo de un cajón sin querer, estaban ellos dos, intensos, sólidos, como dos  corazones arrancados de un pétalo loco, tenerlo todo y no tener nada pensó?

Con un movimiento demencial atravesó la infrecuencia de su conciencia que termino en un ataque de nervios.

Proyecto aquello contra todos, contra su familia, contra los vecinos, recordó escenas viejas, testimonios derrocados, espacios donde el silencio acostumbraba a desmoronarse y él no lo dejaba, tratando de taparlo todo, las  verdades eran deterioradas por su fracaso.

Corrió, como corre un niño  sin alcanzar nada, como corre el grito desesperado de un mudo que hace piruetas con los gestos, pero corrió  solo, tan solo como nunca estuvo, de tal manera que olvido donde estaba. Ebrio en su último juego.

Lo que no se olvido fue de besar la pared que tanto iba a extrañar mientras la sombra de una mujer pensaba en silencio la inocencia.

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