EL SUICIDIO Y SU AMOR

Roberto tenía mucho sueño, no era día para dedicarse a hacer algo, estaba abatido, entre los espejos y una cama  que se le venía  abajo. Los recuerdos son a veces sinónimos de majestuosidad de otros tiempos, ahora tiembla, su cabeza empieza a agrandarse, ve todo entre fastidios, su mujer está sacando un cuchillo y sale del cuarto dirigiéndose hacia la escalera del departamento de abajo, llega hasta le vecina y lo clava en su puerta, no la entiende y sigue un juego que nunca empieza a comprender, su hijo empieza a degustar las cosas más mediocres de la vida, el quisiera otra cosa, la vida me injurio los sueños.

Le dice: Hija de puta

Sale la vecina, su mujer comienza a blasfemar sobre ella, sigue el pobre Roberto sin entender, su hijo ahora  esta borracho tirado en la cama al son de una cumbia sin escuchar lo que pasa, salvo la cumbia.

Llega la policía, mejor dicho los gendarmes del barrio, quienes prestan  declaración, ella habla que la habitan fantasmas (al menos es lo que Roberto cree) ,en realidad habla de vecinos no de fantasmas, pero su marido cree que es poseída por  cierta anomalía que hace que la hace divagar, perseguida todo el tiempo.

Su hijo quiere cantar y agarra una cámara filmadora y trasmite  su espacio de libertad, espacio que tampoco entiende porque quiere matar al poder, porque es un transgresor mediocre de sensibilidades anuladas, se va un rato de esa casa.

Solo en medio de un día de mucho viento, el departamento empieza a crujir sus puertas justo cuando está bajando por el ascensor.

Siente tiros abajo y ve a su hijo en medio de todo ese tiroteo bailando cumbia, se entristece, no debería, pero se entristece, a veces uno debe dejar lo que otros eligen aunque lo convoque la locura desprolija de un destino descabellado.

Llega a un umbral y se hace la cruz, la gente lo mira, parece el amuleto de un tótem, que gira en su misma sombra, observa que se amontan los vecinos debajo del departamento donde habita, los vidrios desquebrajándose, es que su hijo salió un momento y no se dio cuenta que olvido la llave entonces entro por la pared de vidrio que está en los costados de  la puerta, la gente está agrupada, la gente está cansada, historias de  honestidad de siempre que nada tuvieron que ver con este cotidiano tormento que le circunda.

Por momentos Roberto se marea, pierde el control, camina como esquivando cosas que no existen, poca imaginación como para asumir tanto castigo.

Lo sigue una mujer que se convierte en un perro, le ladra, le asusta, de pronto ese perro vuelve a ser mujer y se acomoda entre sus desdichas, la mira sin perder la calma, sabe que siempre pasa algo, nunca hay un momento de calma en su vida actual.

La gente se echa a un lado como si fuera a contagiar maldiciones, cuando a en su fuero intimo lo  alegra un mundo de calma y paz, ellos no lo entienden. Nunca lo entendieron.

Su hijo cree que está logrando un método efectivo para manipular a quince mil personas, entra en su computadora y pide monedas para sus vicios. Él lo conoce, y a veces lo desconoce también.

¡Qué mundo, que extraño esta todo!,  como es que a uno les toca permanentemente historias plasmadas de tanto dolor y otros al menos tienen esa cara de felicidad que se logran ver mientras uno sube a un colectivo, su anhelo siempre fue donar sus ojos  y juntos a ella la amargura, para que le pongan al menos un poco de alegría a sus iris.

Llega la noche, llega otra noche, empieza a desvanecerse las nostalgias de otro tiempo, piensa en la vida feliz que hubiera querido lograr, la vida feliz, en realidad una vida normal al menos.

Pero todo está de otra manera. ¿Que es posible hacer?

Serán los tiempos, será el maquillaje que ha arruinado el alma y se pinta por dentro.

Llega la noche, la paz no existe, no puede existir entre tanto hecatombe, entre fuegos que queman las hendijas de aquel sentimiento.

La vida está descompuesta en dolor, y furioso Roberto sigue pensando que se dio vuelta todo, que se reverso la vida y hasta la pausa rebobina desdicha.

Sigue sin tregua por la vida, pensando porque uno tiene sueños, proyecciones, espacios, motivaciones, tertulias en donde presumir el valor de alguna legitimidad.

Todo declina ante su ser.

Su mujer empieza a mal formarse y se convierte en planta, su hijo también y ve un racimo de uvas resecas, la locura lo envuelve, está empezando a sentir amor familiar, pero no amor de pareja, eso era un cuento de otra época para su vida, quizás lo platónico formaba parte de una ternura eterna y casta en su inocencia.

Habla con la vida, le comenta a su silencio tantas indagaciones, tantas utopías despedazadas en el sacrificio de algún pájaro ciego. Esos pájaros que tanto presintió y muchas veces se posaron en su hombro.

Pues bien, ahora al mundo le han puesto oídos para hacer el amor, ahora que todo se habla, nunca habrá que dejar sin pilas  los controles remotos.

´Pero sabe  que  no sirve para eso, a él le  gusta más el aleteo del silencio, que las cosas se hagan sin hablarse, que uno sea el benefactor de la ternura, por eso se conforma con hablarme a su amor propio, por eso se pasa horas embarcado en el latido de sus aciertos.

Entonces por un momento olvida que hay un mundo, por un momento olvida que se caen mis ojos debajo de una zanja cuando la espalda disimula mirarlo.

Así dejo a su hijo que siga embriagando su inestabilidad, que siga bailando, que siga sin notar que sus ojos están perdidos, así dejo a su mujer hablando sola mientras se da vuelta en la cama rechazando el lenguaje inerte.

Así se compadece ante Dios, así amando castigos aprendió  lo que en otra época hubiera sido un martirio, dar sin recibir nada…siempre dar..

Pero sin embargo su amor propio se resigna, de golpe le pega una trompada, y se pregunta qué está haciendo.

¿Sería inhumano que no lo haga?

Se aleja de esos brazos de brea que nunca vuelan al menos bajo, mira los pájaros y les sonríe cuando sabe que no están ciegos.

Su mujer ayer rompió la puerta del ascensor, lo llamo un vecino al celular mientras estaba visitando a mi madre, furioso le dijo: – Fue su mujer, Roberto todos la vieron-

Son muchos los laberintos que invaden su ser para poder detenerse a pensar.

Sin embargo su amor lo persigue, y él se murmura.-espero que nunca se vaya …porque ese día…..

No puede hablar de él, no puede considerarme tan importante, como para alarmar el sentido de otras vidas, que no lo merecen. Aunque su mujer se lave el pelo en el inodoro y su hijo siempre quiera aclarar su lluvia.

No vale la pena amigo.

Así que aunque todos los días los mensajes de texto de un celular sean alarmas, debe aceptar que hay cosas que ya nunca cambiaran.

Uno se va haciendo viejo, la idea se desvirtúa, los fantasmas que han cortado la mesa solo son cenizas que alumbran la celebración de una angustia más.

Pero su amor ese sí que es fiel a él, ese es el  que le da alas para seguir remontando el mínimo implante roto de una sonrisa sin dientes, pero sonrisa al fin.

Si no fuera por él.

Un día sin embargo cambio todo, de golpe se encontró en ningún lugar, sin recuerdos de por medio, como alguien que pierde el conocimiento inadvertidamente.

Era como haber salido por otra parte, el y su  amor, observando como las paredes eran siluetas desfalleciendo entre sí, su amor no parecía temer esas controversias, no entendió el porqué, se sumergió en una historia de imaginación plagada de seres extraños, donde la vida no existía.

Hasta ayer que los rumores le seguían por toda esa sala mortuoria.

Hasta algunos chistes no le causaron gracia.

Eran sueños que pululaban la noche, como si el cuerpo no hubiese estado nunca, como si un universo sin vida nos haya descubierto un nuevo secreto.

Allí salimos a predecir esas almas suicidas que se enfrentan día a día con la obligación de hacerse visibles y no hubo manera alguna.

Estábamos en otro tiempo, en una dimensión extraña, como en un manto de sonámbulos sin cuerpo.

Todo era una línea que se iba cortando.

Solo veía lo invisible, y se quedaba flotando en un éter de luz anclado de extrañas debilidades irreversiblemente anexadas a la locura.

¿Y que veíamos sino había nada, ni infierno, ni cielo?

O al menos que extraño candil se acostó en aquel  espíritu para alumbrar ciertas cosas que antes estaban en su sitio.

Por ejemplo sus padres, sui infancia, a ratos soñada con rasguños de brujas que levitaban en aquel cuarto, porque habría que tener aquel recuerdo si ya no era nada más que algo que el intuía

Marcas como de agua debajo de un estanque atornillado en los molinos de una ráfaga.

Pero aparecieron como si la vida hubiera surgido de la nada aquellos gusanos arrepentidos vaya a saber porque,  lo miraban con piedad a él ya a su  amor, sus ojos se habían tornado  fosforescentes, con una sed infinita y empezaron a devolverle la piel, arrepentidos.

Esa noche su amor seguía durmiendo, trato de despertarlo en vano, quedo allí bajo la profundidad de aquel ripio, logro salir  de esa madera embarrado y empezó a caminar como si nada hubiera pasado pensando en el lugar exacto donde  suicidarme  nuevamente para esta vez encenizarse por las dudas.

 

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El adiós

Agarro con sus manos el último mensaje, mientras permaneció como dormido entre una calle irreconocible, cantidad de imágenes pasaron por su cerebro a punto de estallar dentro de los recuerdos ingratos de su infancia, en el cuarto de ella dejo solo una postal que cayo debajo de un cajón sin querer, estaban ellos dos, intensos, sólidos, como dos  corazones arrancados de un pétalo loco, tenerlo todo y no tener nada pensó?

Con un movimiento demencial atravesó la infrecuencia de su conciencia que termino en un ataque de nervios.

Proyecto aquello contra todos, contra su familia, contra los vecinos, recordó escenas viejas, testimonios derrocados, espacios donde el silencio acostumbraba a desmoronarse y él no lo dejaba, tratando de taparlo todo, las  verdades eran deterioradas por su fracaso.

Corrió, como corre un niño  sin alcanzar nada, como corre el grito desesperado de un mudo que hace piruetas con los gestos, pero corrió  solo, tan solo como nunca estuvo, de tal manera que olvido donde estaba. Ebrio en su último juego.

Lo que no se olvido fue de besar la pared que tanto iba a extrañar mientras la sombra de una mujer pensaba en silencio la inocencia.

Los secretos de los hombres ante Dios

Creo que el mal está librando batallas cada día mas cabales, que los seres que están del lado de Dios primero pasan por el lado del mal, lo cual no deja de ser solamente una confirmación sino un hecho repetido a través de todo esta historia eclesiástica.

Y no es que pasan por ese lado para luego reconfirmar su comunión hacia la verdad, la justicia divina, el espíritu.

Si no que están en un punto donde Dios no recubre su esencia sino el mismo hipócrita de belcebú es que toma riendas en el asunto.

Lo cual no significa que la beatitud sea una farsa, pero sí que el poder acecha los deseos que estos seres hacen ante Dios, y lamentablemente se producen hechos aislados al Espíritu Santo, hechos que desligan toda orientación espiritual para desvanecerse en las hordas de lo demoniaco.

Siento estas cosas cuando veo que todos somos anticristos, es decir que a todos esos seres ya mencionados  nos miran de esa manera, la música, la poesía todo el arte es producto para ellos de lo diabólico.

Somos de alguna manera todos pecadores, la manzana nos ha seguido desde los orígenes de esta humanidad, creo en los eternos profetas que dedican su vida a Dios, sin hacer alusión a esos discursos donde quieren alejar nuestra vida del arte.

El carnaval de Dios

El mundo se está acabando, las razones de los actos ha penetrado en los cuerpos y hay muchas razones para creer que el alma lo ha absorbido, de tal manera que la debilidad introduce en nuestra alquimia cerebral signos de mal, signos que durante mucho tiempo me han atormentado y que los conozco demasiado bien como para declararlos.

La humanidad ha perdido el rigor de la verdad ante Dios, ha lacerado su bilis en el centro de tanta imprudencia, no son solo los seres quienes han adoptado esa empatía vehemente sino que hay una secta que contribuye contra el desorden de las órdenes del supremo.

Y así por más delirante que suele parecer mi afirmación, han sido  ángeles quienes han comido hasta el carozo de esa manzana podrida, quienes han adoptado un extraño rictus de alfileres, ante la aparición poderosa de un Lucifer que está teniendo un poder absoluto en este mundo, quienes han pactado con la mediocridad, la avaricia, la envida, no hablo de envidia en lo que se refiere a cosas materiales, sino que hablo de envidia hacia el alma, esa misma alma que perdurara eternamente en su ráfaga de luz, aunque ellos se opongan.

La videncia de esas entidades demoniacas, nacen en el seno de personas que tienen el don de extraditar  maldad sobre esta tierra, Dios lo sabe muy bien.

Esas personas huérfanas de espíritu, porque todo espíritu es un ente que ha nacido en los racimos del orden divino, han desequilibrado su vida y se refugian en su orgasmo malicioso de ondas negativas para que la bondad de quienes poseen ese espíritu se sienta disminuida y caigan bajo su dominio, lo que no es mi caso, ya que me he pasado una vida combatiéndolas.

Personas allegadas, que emplean elementos demoniacos, como objetos brasileros, que he encontrado en la puerta de la casa de mi madre.

Personas que son capaces de matar la felicidad, empleado métodos eficaces, envenenamientos y otro tipo de torturas por medio de actas de nacimiento, pelos, ropa o lo que fuera para derrocar con todas sus fuerzas el sentimiento de la unión humana, para desquebrajar cada sortilegio con su enemistad absoluta.

Dichas fuerzas las he redescubierto una y otra vez, participan en rituales de cementerio, hacen su alquimia a la noche, durante esas horas en donde más a menudo las visita el Maldito.

La familia como toda entidad ha dispuesto para esos seres un extraño lugar de seducción para que sigan practicando esas tendencias de tanto excremento, y ese clan sanguíneo se ha expuesto a la invocación de sus pecados que nunca serán perdonados, luego de su eterna agonía donde Lucifer será ejecutado con sus mismas garras cuando la luz de esa misma eternidad lo elimine.

Lo extraño es que ellos siguen en su runa de maldiciones placenteras sin saber que serán quemados sin poder acercarse a esa armonía ancestral de la muerte.

Poco les importa con tal de desear el mal, con tal de desplegar sus habilidades de víboras reunidas en ferias, donde el encanto de los corazones débiles siguen sus enseñanzas maléficas.

Y así es que el mundo va adoptando nuevas fuerzas frente al nacimiento del anticristo.

A veces uno no sabe cómo plantear con exactitud estas cosas, que van más allá de la carne, de este cuerpo, que no es nada.

Y repito toda religión ha pactado con el mismo Diablo, Dios no existe sin el, y las personas que buscan solo poder en las bendiciones también buscan poder en el Diablo.

Y son la gran mayoría en esta política religiosa por llamarla así.

Variaciones entre rostros desconocidos, cumpleaños y helados

Era el cumpleaños de mi primo

A varios de los conocidos le sugerí que le regalen  helados a mi primo en su cumpleaños, sin saber por qué extraña razón

Yo he guardado mucha distancia con él, pero siempre tuve presente su rostro.

Después de todo es mi primo.

Era llamativo pero en su cumpleaños  había familiares muertos que lloraban y yo me sorprendía al ver el rostro de mi primo que no era él

No era ni su rostro ni su edad, incluso con su cabello teñido cuando en realidad era calvo

Le sorprendió tantos potes de helados.

Cosas raras que pasan en los sueños y uno no logra comprender.

Pero de algo estoy seguro no era mi primo aunque intentaba serlo el día de su cumpleaños al menos.

Los tiempos fríos o el baile continuo

Recogí mis últimas prendas, mi cabeza pendía de la sombra, ya tenía que alejar la idea de que alguien era parte de mí, ¿existiría acaso un curso para el abandono?, no lo creo.

Necesariamente tendría que agazaparme con los anhelos perdidos, los pasos que la vida dejo arremangados en el engaño.

No era mucho lo que tendría que llevarme, se aproximaba la hora el flete esperando, yo sufriendo los desganos, maneras de no recordar más nada, ¿cómo haría? Aquello me carcomía.

 

Estaba amaneciendo, pasaban los primero transeúntes de la jornada a sus labores, mi vida alejada de todo, con la capacidad perceptiva de no pensar, y los sentidos tirados al azar, llovía en Buenos aires, alguien me lo hizo recordar, un tango como algo flexible en los alrededores, y yo sintiendo la angustia en el lugar donde  la ausencia se traga la sangre, bordeando el desconcierto, la incapacidad, el corazón de todos los árboles. la huella inicial , el paso no dado, perdido como siempre en los engranajes de un cuento continuo.

 

El pensamiento deshabitado de bases, la exclusión de la raíz del instinto, la vida entera posando su parámetro de muerto iniciado, mi rostro curtido a palos por la desesperanza, un grito allí abajo donde los fantasmas me miran de a ratos, desconociéndome…girando alrededor de una luz débil que se extingue, mi vida propiedad de Dios, suburbio donde baja un puente hipnotizado de pasión,  y más acá la vereda, los robos, mi garganta tragando aire en el hambre de una fiebre.

 

Y vos allí, desconcertado, bailando cumbias por la vereda, sin manos ya donde archivar la sutileza del orden, perdido en envoltorios de cartulina, poseído por la inconciencia, pensando en no prender el calefón, durante tres meses, sucio de tiempo, sin entender un carajo, librado al azar ..

 

Y yo jugando a un Jesús que siempre perdona, consumado de libertades, yendo y viniendo por los laberintos de la soledad, como un ingrato ser que trata de atar sus latidos al miedo, ese inevitable miedo, esa marcha que aún no marcho, o bien no puede marchar, esa bronca literalmente confinada en toda su capacidad, ese tendón herido por las espinas de esa misma bronca, como decirles….como explicarles lo que se siente, como poder psicoanalizar la angustia….como decirles!!!!!

 

No es de hoy mi vida que no tenga tiempo de mirarme las manos, las huellas dilatadas en la lluvia, mis consejos ciegos.

 

Total vos allí, persuadiendo mi última gota de lagrima que inauguro las paredes que se fueron cayendo, mi pobre corazón huérfano, todo el alrededor de uno en otra parte, y  siempre inaugurando otra lluvia , mas espesa que la cae en Buenos Aires, una lluvia que destiñe..

 

Que pelotudo este Osvaldo, como es que no puede poner fin a ese desorden de locos, que pasa en su cerebro que le traba todo???…Como es posible, que se estanque???? Como es posible que no reacciones???.

 

Y me voy a dar cuerda al reloj para atrás, y miro como cabíamos todo en un abrazo, y como la vida se desenvolvía con naturalidad, y ahora esto, encontrarse en un cerrojo mordido por la desgracia, desgracia…que palabra esa ,mala suerte, destino , silencio, pesadilla, parte de mí que se seca en gajos de piel, en rezos de noches desobedientes, en vos que no pensas en nada, más que los extremos malignos.

Recuerdos Palomar,  colectivo 53 , aprovechando el timbre de otro persona te bajaste con 15 años, el primer golpe , salimos con tu mama corriendo, sin saber dónde buscarte, primer escape, primeras angustias.

Y t encontramos en la barrera, parado allí, quería ir a bailar?…como siempre…

 

Como seguir así el tiempo, y vos en tu ahora coleccionando fisuras, dándome la espalda todo el tiempo, como es que no reaccionas???,,,,

 

Hoy sale….

 

Mañana sale,

 

Todos los días sale algo

 

Igual cuesta entender, será tarde no habrá tiempo para nada, dos atados de cigarrillos  por día, mi tos de niño quejándose por la noche, mi mujer que sin proteínas, vive pensando que todos las invaden, los pensamientos que resbalan en las hendijas de tu vida, si yo pensé en lo mínimo, una familia, una sonrisa tirada a besos desde un carrusel,  que se yo pensé que el tiempo no iba a llegar a tanto.

 

Pero vos allí, haciendo cola en los suburbios de los vicios, con alcohol, drogas y gente careta que era la única que te construía un país, tratándole de hacer creer a todo que eras un personaje, sin hablar del provecho, Sin pensar las noches que tu viejo y tu vieja, ventana de por medio no dormían por no saber dónde andabas.

 

Alcoholizado vendiendo celular día tras día.

 

La hinchazón de tu nariz, la droga esa puta droga, ¿porque agarraste por eso lados, porque?

 

Porque te detuvo el tiempo, en bares, en la marginalidad, acaso será el descuido de una madre sentada en un sillón y sin escobas.

 

La vida pasa, el tiempo se va, lo único que queda es la construcción de la naturaleza, vos de eso ni te enteraste. `Preferiste salir a bailar vestido de mono y así es como te formaste, de colegio en colegio, con una maestra que quería abandonar la docencia cuando tuvo el gusto de conocerte en séptimo grado.

 

Su hijo tiene problemas de conducta, y yo extrañado, como un idiota, mirando para otro lado.

 

Te acordas cuando te llevamos a internar por Ituzaingo y te querías comer la bombita que colgaba del baño con un cable y de nuevo a casa.

 

Y ahora que, ahora estas dormido porque ayer te quedaste por Internet queriendo sobornar al mundo, y yo acá proponiéndole a la nada un rumbo que perdió su mapa.

 

El único fin de terminar con algo es sentir a Dios, es decirle a los instintos que se disuelvan.

 

Dejar en el su precioso tesoro de sabiduría, pedirle por vos, por mi exmujer, por  todos….y yo, partir con el dolor inmenso que se siente ante el engaño.

Cuando lo malo es bueno

Ayer era todo diferente

Vivíamos

En los sueños

En la belleza

Humilde

Del mundo

Hoy la vida

Trajo

Otras cosas

Los seres han dado vuelta todo

Y yo no doy más

En esta realidad

Donde la crueldad

Es el acto definitivo

Y la injusticia

El máximo placer

Del diablo

La mesa vacia

Hay hilos de sangre que escupen nuestro socorro

Estamos hecho para creernos que después de los abuelos, los tíos, sigue la familia,

Sin embargo no hay más familia, hay teléfonos con contestadores.

Y algunas veces sin ellos donde ellos mismo  nos dicen:-que queres-

Y nosotros no queremos nada, solo necesitamos un gesto de rescate

De los que nos quedan, la idiotez de pensar que aún recordamos la infancia

Mientras ellos siguen de largo dinamitando esa sangre,

La cuestión es aprender a no contar más con ellos.

 

Fueron parte de una infancia que ya paso

Entendamos eso por favor.

Ese a veces

A veces las precisiones de la noche fomentan un nexo que traspasa el misterio, los murciélagos precipitan la luz que se apaga mientras el silencio duerme a la intemperie, los pájaros le conceden al amor su letargo sublime, y la tempestad se subleva.

A veces se caen las uvas, se amortajan los orígenes del sueño, se estimula el detalle de las miradas en gente que no necesita lecciones de vuelo.

Pero a veces también desde mi locura andan como dos locos mis ojos vaciando la inexorable marcha del tiempo, andan ebrios de entrega, y tu piel es un pasaje poblado de sensaciones que no comprenden la vida.

Y en ese a veces es cuando la palpitación queda muda, exhausta bordeando los labios que se distraen en banalidades , y así es como la llovizna del ocaso perturba los extremos de mi conciencia , conciencia loca, conciencia que ametralla controles remotos, palabras, emociones que no se tendrían que programar.

A veces suelo morir cuando las cosas se suceden así.

El suicidio y su Amor

 

Roberto tenía mucho sueño, no era día para dedicarse a hacer algo, estaba abatido, entre los espejos y una cama  que se le venía  abajo. Los recuerdos son a veces sinónimos de majestuosidad de otros tiempos, ahora tiembla, su cabeza empieza a agrandarse, ve todo entre fastidios, su mujer está sacando un cuchillo y sale del cuarto dirigiéndose hacia la escalera del departamento de abajo, llega hasta le vecina y lo clava en su puerta, no la entiende y sigue un juego que nunca empieza a comprender, su hijo empieza a degustar las cosas más mediocres de la vida, el quisiera otra cosa, la vida me injurio los sueños.

Le dice: Hija de puta

Sale la vecina, su mujer comienza a blasfemar sobre ella, sigue el pobre Roberto sin entender, su hijo ahora  esta borracho tirado en la cama al son de una cumbia sin escuchar lo que pasa, salvo la cumbia.

Llega la policía, mejor dicho los gendarmes del barrio, quienes prestan  declaración, ella habla que la habitan fantasmas (al menos es lo que Roberto cree) ,en realidad habla de vecinos no de fantasmas, pero su marido cree que es poseída por  cierta anomalía que hace que la hace divagar, perseguida todo el tiempo.

Su hijo quiere cantar y agarra una cámara filmadora y trasmite  su espacio de libertad, espacio que tampoco entiende porque quiere matar al poder, porque es un transgresor mediocre de sensibilidades anuladas, se va un rato de esa casa.

Solo en medio de un día de mucho viento, el departamento empieza a crujir sus puertas justo cuando está bajando por el ascensor.

Siente tiros abajo y ve a su hijo en medio de todo ese tiroteo bailando cumbia, se entristece, no debería, pero se entristece, a veces uno debe dejar lo que otros eligen aunque lo convoque la locura desprolija de un destino descabellado.

Llega a un umbral y se hace la cruz, la gente lo mira, parece el amuleto de un tótem, que gira en su misma sombra, observa que se amontan los vecinos debajo del departamento donde habita, los vidrios desquebrajándose, es que su hijo salió un momento y no se dio cuenta que olvido la llave entonces entro por la pared de vidrio que está en los costados de  la puerta, la gente está agrupada, la gente está cansada, historias de  honestidad de siempre que nada tuvieron que ver con este cotidiano tormento que le circunda.

Por momentos Roberto se marea, pierde el control, camina como esquivando cosas que no existen, poca imaginación como para asumir tanto castigo.

Lo sigue una mujer que se convierte en un perro, le ladra, le asusta, de pronto ese perro vuelve a ser mujer y se acomoda entre sus desdichas, la mira sin perder la calma, sabe que siempre pasa algo, nunca hay un momento de calma en su vida actual.

La gente se echa a un lado como si fuera a contagiar maldiciones, cuando a en su fuero intimo lo  alegra un mundo de calma y paz, ellos no lo entienden. Nunca lo entendieron.

Su hijo cree que está logrando un método efectivo para manipular a quince mil personas, entra en su computadora y pide monedas para sus vicios. Él lo conoce, y a veces lo desconoce también.

¡Qué mundo, que extraño esta todo!,  como es que a uno les toca permanentemente historias plasmadas de tanto dolor y otros al menos tienen esa cara de felicidad que se logran ver mientras uno sube a un colectivo, su anhelo siempre fue donar sus ojos  y juntos a ella la amargura, para que le pongan al menos un poco de alegría a sus iris.

Llega la noche, llega otra noche, empieza a desvanecerse las nostalgias de otro tiempo, piensa en la vida feliz que hubiera querido lograr, la vida feliz, en realidad una vida normal al menos.

Pero todo está de otra manera. ¿Que es posible hacer?

Serán los tiempos, será el maquillaje que ha arruinado el alma y se pinta por dentro.

Llega la noche, la paz no existe, no puede existir entre tanto hecatombe, entre fuegos que queman las hendijas de aquel sentimiento.

La vida está descompuesta en dolor, y furioso Roberto sigue pensando que se dio vuelta todo, que se reverso la vida y hasta la pausa rebobina desdicha.

Sigue sin tregua por la vida, pensando porque uno tiene sueños, proyecciones, espacios, motivaciones, tertulias en donde presumir el valor de alguna legitimidad.

Todo declina ante su ser.

Su mujer empieza a mal formarse y se convierte en planta, su hijo también y ve un racimo de uvas resecas, la locura lo envuelve, está empezando a sentir amor familiar, pero no amor de pareja, eso era un cuento de otra época para su vida, quizás lo platónico formaba parte de una ternura eterna y casta en su inocencia.

Habla con la vida, le comenta a su silencio tantas indagaciones, tantas utopías despedazadas en el sacrificio de algún pájaro ciego. Esos pájaros que tanto presintió y muchas veces se posaron en su hombro.

Pues bien, ahora al mundo le han puesto oídos para hacer el amor, ahora que todo se habla, nunca habrá que dejar sin pilas  los controles remotos.

´Pero sabe  que  no sirve para eso, a él le  gusta más el aleteo del silencio, que las cosas se hagan sin hablarse, que uno sea el benefactor de la ternura, por eso se conforma con hablarme a su amor propio, por eso se pasa horas embarcado en el latido de sus aciertos.

Entonces por un momento olvida que hay un mundo, por un momento olvida que se caen mis ojos debajo de una zanja cuando la espalda disimula mirarlo.

Así dejo a su hijo que siga embriagando su inestabilidad, que siga bailando, que siga sin notar que sus ojos están perdidos, así dejo a su mujer hablando sola mientras se da vuelta en la cama rechazando el lenguaje inerte.

Así se compadece ante Dios, así amando castigos aprendió  lo que en otra época hubiera sido un martirio, dar sin recibir nada…siempre dar..

Pero sin embargo su amor propio se resigna, de golpe le pega una trompada, y se pregunta qué está haciendo.

¿Sería inhumano que no lo haga?

Se aleja de esos brazos de brea que nunca vuelan al menos bajo, mira los pájaros y les sonríe cuando sabe que no están ciegos.

Su mujer ayer rompió la puerta del ascensor, lo llamo un vecino al celular mientras estaba visitando a mi madre, furioso le dijo: – Fue su mujer, Roberto todos la vieron-

Son muchos los laberintos que invaden su ser para poder detenerse a pensar.

Sin embargo su amor lo persigue, y él se murmura.-espero que nunca se vaya …porque ese día…..

No puede hablar de él, no puede considerarme tan importante, como para alarmar el sentido de otras vidas, que no lo merecen. Aunque su mujer se lave el pelo en el inodoro y su hijo siempre quiera aclarar su lluvia.

No vale la pena amigo.

Así que aunque todos los días los mensajes de texto de un celular sean alarmas, debe aceptar que hay cosas que ya nunca cambiaran.

Uno se va haciendo viejo, la idea se desvirtúa, los fantasmas que han cortado la mesa solo son cenizas que alumbran la celebración de una angustia más.

Pero su amor ese sí que es fiel a él, ese es el  que le da alas para seguir remontando el mínimo implante roto de una sonrisa sin dientes, pero sonrisa al fin.

Si no fuera por él.

Un día sin embargo cambio todo, de golpe se encontró en ningún lugar, sin recuerdos de por medio, como alguien que pierde el conocimiento inadvertidamente.

Era como haber salido por otra parte, el y su  amor, observando como las paredes eran siluetas desfalleciendo entre sí, su amor no parecía temer esas controversias, no entendió el porqué, se sumergió en una historia de imaginación plagada de seres extraños, donde la vida no existía.

Hasta ayer que los rumores le seguían por toda esa sala mortuoria.

Hasta algunos chistes no le causaron gracia.

Eran sueños que pululaban la noche, como si el cuerpo no hubiese estado nunca, como si un universo sin vida nos haya descubierto un nuevo secreto.

Allí salimos a predecir esas almas suicidas que se enfrentan día a día con la obligación de hacerse visibles y no hubo manera alguna.

Estábamos en otro tiempo, en una dimensión extraña, como en un manto de sonámbulos sin cuerpo.

Todo era una línea que se iba cortando.

Solo veía lo invisible, y se quedaba flotando en un éter de luz anclado de extrañas debilidades irreversiblemente anexadas a la locura.

¿Y que veíamos sino había nada, ni infierno, ni cielo?

O al menos que extraño candil se acostó en aquel  espíritu para alumbrar ciertas cosas que antes estaban en su sitio.

Por ejemplo sus padres, sui infancia, a ratos soñada con rasguños de brujas que levitaban en aquel cuarto, porque habría que tener aquel recuerdo si ya no era nada más que algo que el intuía

Marcas como de agua debajo de un estanque atornillado en los molinos de una ráfaga.

Pero aparecieron como si la vida hubiera surgido de la nada aquellos gusanos arrepentidos vaya a saber porque,  lo miraban con piedad a él ya a su  amor, sus ojos se habían tornado  fosforescentes, con una sed infinita y empezaron a devolverle la piel, arrepentidos.

Esa noche su amor seguía durmiendo, trato de despertarlo en vano, quedo allí bajo la profundidad de aquel ripio, logro salir  de esa madera embarrado y empezó a caminar como si nada hubiera pasado pensando en el lugar exacto donde  suicidarme  nuevamente para esta vez encenizarse por las dudas.

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