Del Libro: Desde todos los costados

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Inertes

las sábanas

cubren

terremotos.

 

Entre ellos

no hay abismos.

 

Después de los gemidos

el silencio

parece inmenso

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De su libro : DESDE TODOS LOS COSTADOS

3

 

Para qué cerrar la puerta?

¿Para qué quedarse?

 

Prefiero tener hambre,

quemarme alguna vez en el sol,

sentir dolorosamente

que soy pequeño.

extasiarme de sed, de cansancio.

 

Deambular la noche,

mendigar con quien mendiga,

que me atraviese el viento,

la música de alguna musa,

ser temblor y ser herida,

un calamar destilando tinta,

un barco sobre las olas.

 

Que se lastimen mis pies

con los clavos del camino,

que la arena enceguezca mis ojos,

que la luna me torne fantasma de plata y nube.

Perderme entre amores que quizás no sean, saltar como una rana.

ser trapecista.

Y en este transcurrir apostar a la vida.

agotarme

hasta que el cuerpo sea humo

                                             feliz viajero

Gustavo Tisocco ( De su libro:Desde todos los costados)

 

Andrei Tarkovski (El Sacrificio)

Andrei Tarkovski (El Sacrificio)

 

 

Se escuchaba en la casa de al lado

Súplicas traspasando el silencio.

Ruidos de cajones, árboles sin color,

serpientes en los patios,

aullidos de bestias nocturnas.

 

Y aunque de muros

se vestía la dama,

un quejido era el viento,

música fúnebre.

premonición.

 

En la casa de al lado, dicen,

habitaba el dolor.

 

No podemos afirmarlo.

Acostumbrados los vecinos quedamos sordos

-o quisimos serlo-

y nunca más, escuchamos nada.