El Poeta

Consigo mismo pasa el poeta

El raro espécimen que fulgura misterio

Se la cae la letra sobre la sangre

Y se supone que necesita su castigo

 

Maldigo el verdor, la luna con astronautas sin aliento,

La plaza pública de los escribanos mutilados,

El pensamiento de la piel que lo atormenta,

La mitad del mundo que lo lleva de la mano

 

El plazo para acarrear el interés de las sotanas meadas

Por el fuego sagrado que canjea poder,

las polillas que se le posan en su cráneo,

el cenicero que espera por su muerte

 

¡Oh poeta que caes¡

Tan pronto a la estructura de un cuerpo

Indeseable para la gente común

¿qué haces allí escondiendo tu tinta

en las resacas de tu sangre?

 

Mundo anormal de sillas eléctricas

Para tu grito que calla

en la perrera del eco.

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