Sobre la sangre y el fin del mundo (A…..)

Me mantengo pisando las huellas de una espalda

Inutilizado, conceptualmente idiota,

Y allí giro, allí me hago marinero de la tibieza,

Mi rostro ya no sirve, me miro y me lastimo la herida

Me toco con piedras los ramos de mi osamenta,

Desatendiendo mi comprensión en medio del caos,

Y de golpe pasa a buscarme una niñez que no tiene puertas

Para conquistar la descreída distancia

Entre amenazas nocturnas.

Muere el día, como un pez antojado de nieve,

Como una licuadora aspirando el aire huérfano

Reseco en luz.

Yo quería saber adónde llegabas

Quería contarte al oído la anécdota de un loco,

La sonrisa de un carpintero que hacia andar las escaleras

Entre la madera mecánica de los infortunios,

Quería que sepas que debajo de mi sombra

Los estantes comprensibles de un sueño

Reflejaban herraduras donde salían  jinetes mágicos

A montar las nubes los días de frio.

Pero vos no miraste, no oíste, no palpaste,

Vos te pasaste la vida desencajado

Te pasaste el tiempo conjeturando el devenir,

Le diste a los relojes la comodidad de no cumplir sacrificios

No he querido verte así

Tan joven y tan herido por botellas

En medio de esa tormenta,

Tan frágil como un ciclope naciendo

Sin ojos.

No he querido sacarle al tiempo

Su genérica voz de recuerdo,

Y tú te alejabas tanto

Compartiendo la vocación del vicio innato,

Mirando desde lejos

 Mis legajos que perdieron letra

Mi ancianidad que reclamo tu sangre

Mi futuro que se ahogó en tu tiempo

Otra vez.

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