Mutilaciones

svankmajer1

 

Negación, ojos observan la serpentina del viento, animales pequeños saltan bajo los pies del mundo, expedición de brazos, de blasfemias que difaman en su morada calcinada la vejez prematura de los días.

Ella se hace a un costado, se pasea enredada de desprecio sobre los vasos cruzados del camino.

La humanidad se ha colgado en los cipreses quemados, el cielo  desprende su candor breve, el silencio actúa como un personaje mas; vida que ostenta decorados; magia que envuelve la tibieza violenta del amor olvidado.

La muñeca de ojos grandes se evapora, se dista, se hace licor contagioso en los parpados maliciosos del placer agotado, la luna se ha vuelto un espejo, la luna se ha derretido en miel, la luna como una genuina cáscara ha venido a promulgar los escaparates que ventilan la noche, ha colgado en su celda las manos, las ha galvanizado, las ha cortado en dos, y queda un dedo sobrante, un dedo que se retuerce en el pasto y un niño lo alza.

Queda la imprecisión de los recuerdos, queda la bendición del orgasmo ventilado en los zócalos taciturnos de la intolerancia, queda el sabor agrietado, diáfano, efusivo, como cortado por alambres de la roja y misteriosa muñeca que se entierra en la asfixia.

Intervalo en que los espectadores se miran la conciencia, se estremecen en acrósticos, dando tiempo a la venganza, se miran con ojos ebrios, se palpan el deseo perdidos como elefantes que no llegan a su entierro.

La muerte se burla de la proyección, inventa antídotos, llama a médicos para que la asesine y un coro de los Ángeles pervertidos se apodera como desvistiendo los cráteres de la agonía,

Te observo mundo, te observo en la inocencia debida, en el hombre inmediato que cruza arroyos de pasión, en el beso sordomudo de los estafadores, en la perplejidad del amparo donde tiembla el monstruo que  arrima hombres.

Me siento en tu sombra de madera opaca, desteñida y casi extranjera, sin el rigor de un auxilio, sin el eco de los pájaros que estacionan su libertad en la bruma.

Elegir vivir en sueños con el pensamiento ajeno de patria, elegir solo buscarse en el rigor del mandamiento el beso plantado ,la ausencia previsible del himen, la tierra zurcida y remendada de los suicidas que golpearon tus puertas antes de separarte.

Igual me quedo, crueldad, y me vienen a mi muérdagos que sombrean el anfiteatro de monos que comienzan su origen.

Besos ensangrentados de astillas bebiendo el viejo anís  de las palpitaciones difaman el alegórico desierto donde se desintegran mis piernas y quedo.

 

 

 

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