Hermana de otra parte

Quisiera saber

Si soy el que soy

O es solo ceniza

De este incendio

Atrasando un reloj inexistente

 

Quizás un mar perdido

Buscando la cuerda de un ola rebelde

O un brazo rechazado

Por la caricia del mundo

 

Quisiera saber si esto es nacer

O cumplir una estrategia

Fantaseando un paisaje

 

La luz tiembla

Mirando oscuridad

Arrinconada la sombra

Se trasforma en cerrojo

 

Ya me adapto, ya me adapto

Y le doy un beso a mi hermana

Que nació de muerte

Después de mi

 

Sin conocerla la conozco

Por no saber aún donde estoy

Sé que ella besa mi sangre

Y un árbol sabe juntar mi raíz.

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Arcadas de tiempo

Un loco administra el pasado

Ha despojado la naturaleza,

Y sobre sus pieles ha caído el amor

Tan pobre…que no se…

 

 

Habilidades

Presenciar el parto de la sangre

Donde sonríe la desigualdad

Del secreto que mantiene el amor

 

Donar el espejo a la estrella

Que circunda los otros yo

De mi yo

 

Enterrar la mascara

En los telones

Para vivirse

 

En el final proyectar

La sonrisa en la ventisca

Donde un pez ciego

Llora sin saberlo

Solo tu que sabes

Con que luz habrás encomendado

El misterio del cielo, oh amigo

Que estas entre la tarde y la noche,

Oculto en las resmas del silencio

En los ojos de la espuma sumarial,

En medio del caos interminable,

De esta sombra de cuervos

Que alteran la conciencia,

Con que delirio habrás abierto las puertas

Para que un martillo circule solo

En medio de las cábalas.

 

Tú que sabes el porqué,

La inexplicable condición eterna

Del destino, que has abierto los postigos

De las golondrinas que lloran en los jardines despoblados

Tu solo tú que has manejado la muerte

Para revivir su enigma que sopla y sopla

Sobre el viento de los fantasmas.

El juego de las diferencias

Le había nacido una botella

Y él esperaba un bebe,

Aun así entender de su transformación

Cuando todavía era humano

Pegaba fotos en la oficina

Ponía su rostro como salvapantalla

Para no ser menos que los demás

 

El tiempo siempre es ese gran rival del todo

Sobre todo de los sueños, de la normalidad mínima,

A los dieciséis años se convirtió en botella

Y él lo miraba cada vez más asustado de futuro,

Luego se convirtió en Clonazepan

Aunque dentro de una botella lo genero su locura

No pudo más que resignarse

Y despegar las fotos antiguas.

Las manos

 

Hay manos que saben darnos la bienvenida

Y otras que nos dicen adiós antes de tiempo

Manos que saben abrazar el silencio

Y otras que abrazan el grito para hacernos mal.

 

Manos  llenas de sangre que humean el cáliz

Que desbordan la meditación,

Y otras que se nos vienen a buscar

Antes de pedir ayuda en la oración …..

 

Hay más manos que nos ignoran

Que manos que  acarician nuestro tiempo

 

¿Por qué?

Religión de mal

El mundo se está acabando, las razones de los actos ha penetrado en los cuerpos y hay muchas razones para creer que el alma lo ha absorbido, de tal manera que la debilidad introduce en nuestra alquimia cerebral signos de mal, signos que durante mucho tiempo me han atormentado y que los conozco demasiado bien como para declararlos.

La humanidad ha perdido el rigor de la verdad ante Dios, ha lacerado su bilis en el centro de tanta imprudencia, no son solo los seres quienes han adoptado esa empatía vehemente sino que hay una secta que contribuye contra el desorden de las órdenes del supremo.

Y así por más delirante que suele parecer mi afirmación, han sido  ángeles quienes han comido hasta el carozo de esa manzana podrida, quienes han adoptado un extraño rictus de alfileres, ante la aparición poderosa de un Lucifer que está teniendo un poder absoluto en este mundo, quienes han pactado con la mediocridad, la avaricia, la envida, no hablo de envidia en lo que se refiere a cosas materiales, sino que hablo de envidia hacia el alma, esa misma alma que perdurara eternamente en su ráfaga de luz, aunque ellos se opongan.

La videncia de esas entidades demoniacas, nacen en el seno de personas que tienen el don de extraditar  maldad sobre esta tierra, Dios lo sabe muy bien.

Esas personas huérfanas de espíritu, porque todo espíritu es un ente que ha nacido en los racimos del orden divino, han desequilibrado su vida y se refugian en su orgasmo malicioso de ondas negativas para que la bondad de quienes poseen ese espíritu se sienta disminuida y caigan bajo su dominio, lo que no es mi caso, ya que me he pasado una vida combatiéndolas.

Personas que son capaces de matar la felicidad, empleado métodos eficaces, envenenamientos y otro tipo de torturas por medio de actas de nacimiento, pelos, ropa o lo que fuera para derrocar con todas sus fuerzas el sentimiento de la unión humana, para desquebrajar cada sortilegio con su enemistad absoluta.

Dichas fuerzas las he redescubierto una y otra vez, participan en rituales de cementerio, hacen su alquimia a la noche, durante esas horas en donde más a menudo las visita el Maldito.

La familia como toda entidad ha dispuesto para esos seres un extraño lugar de seducción para que sigan practicando esas tendencias de tanto excremento, y ese clan sanguíneo se ha expuesto a la invocación de sus pecados que nunca serán perdonados, luego de su eterna agonía donde Lucifer será ejecutado con sus mismas garras cuando la luz de esa misma eternidad lo elimine.

Lo extraño es que ellos siguen en su runa de maldiciones placenteras sin saber que serán quemados sin poder acercarse a esa armonía ancestral de la muerte.

Poco les importa con tal de desear el mal, con tal de desplegar sus habilidades de víboras reunidas en ferias, donde el encanto de los corazones débiles siguen sus enseñanzas maléficas.

Y así es que el mundo va adoptando nuevas fuerzas frente al nacimiento del anticristo.

A veces uno no sabe cómo plantear con exactitud estas cosas, que van más allá de la carne, de este cuerpo, que no es nada.

Y repito toda religión ha pactado con el mismo Diablo, Dios no existe sin el, y las personas que buscan solo poder en las bendiciones también buscan poder en el Diablo.

Y son la gran mayoría en esta política religiosa por llamarla así.

De días y alas

Olivos, un día cualquiera de los años setenta

Marisa (que ahora no está acá)

y su Republica dando cátedras de Platón

Nosotros adolescentes, investigando la filosofía,

Oscar con sus discos de rock, cuando todo comenzaba,

Foxtrox de Génesis caminando en mis brazos conmigo

Aquelarre esa confitería de Avenida Libertador,

La flaca que inspiro un cuento mío

Con sus túnicas y sus pelos entrelazados,

Despertar allí en la casa de mi amigo Oscar,

Entre abedules, entre perfumes de vida,

Y ahora volver a encontrar a ese ser maravilloso

Residiendo en Córdoba, invitándome un fin de de semana,

Cuantas cosas, cuanta emoción, el tano José, Diego,

La inútil utopía de la creación que era otra

Tantas cosas……tanta belleza…iluminándonos el amor

EL SUICIDIO Y SU AMOR

Roberto tenía mucho sueño, no era día para dedicarse a hacer algo, estaba abatido, entre los espejos y una cama  que se le venía  abajo. Los recuerdos son a veces sinónimos de majestuosidad de otros tiempos, ahora tiembla, su cabeza empieza a agrandarse, ve todo entre fastidios, su mujer está sacando un cuchillo y sale del cuarto dirigiéndose hacia la escalera del departamento de abajo, llega hasta le vecina y lo clava en su puerta, no la entiende y sigue un juego que nunca empieza a comprender, su hijo empieza a degustar las cosas más mediocres de la vida, el quisiera otra cosa, la vida me injurio los sueños.

Le dice: Hija de puta

Sale la vecina, su mujer comienza a blasfemar sobre ella, sigue el pobre Roberto sin entender, su hijo ahora  esta borracho tirado en la cama al son de una cumbia sin escuchar lo que pasa, salvo la cumbia.

Llega la policía, mejor dicho los gendarmes del barrio, quienes prestan  declaración, ella habla que la habitan fantasmas (al menos es lo que Roberto cree) ,en realidad habla de vecinos no de fantasmas, pero su marido cree que es poseída por  cierta anomalía que hace que la hace divagar, perseguida todo el tiempo.

Su hijo quiere cantar y agarra una cámara filmadora y trasmite  su espacio de libertad, espacio que tampoco entiende porque quiere matar al poder, porque es un transgresor mediocre de sensibilidades anuladas, se va un rato de esa casa.

Solo en medio de un día de mucho viento, el departamento empieza a crujir sus puertas justo cuando está bajando por el ascensor.

Siente tiros abajo y ve a su hijo en medio de todo ese tiroteo bailando cumbia, se entristece, no debería, pero se entristece, a veces uno debe dejar lo que otros eligen aunque lo convoque la locura desprolija de un destino descabellado.

Llega a un umbral y se hace la cruz, la gente lo mira, parece el amuleto de un tótem, que gira en su misma sombra, observa que se amontan los vecinos debajo del departamento donde habita, los vidrios desquebrajándose, es que su hijo salió un momento y no se dio cuenta que olvido la llave entonces entro por la pared de vidrio que está en los costados de  la puerta, la gente está agrupada, la gente está cansada, historias de  honestidad de siempre que nada tuvieron que ver con este cotidiano tormento que le circunda.

Por momentos Roberto se marea, pierde el control, camina como esquivando cosas que no existen, poca imaginación como para asumir tanto castigo.

Lo sigue una mujer que se convierte en un perro, le ladra, le asusta, de pronto ese perro vuelve a ser mujer y se acomoda entre sus desdichas, la mira sin perder la calma, sabe que siempre pasa algo, nunca hay un momento de calma en su vida actual.

La gente se echa a un lado como si fuera a contagiar maldiciones, cuando a en su fuero intimo lo  alegra un mundo de calma y paz, ellos no lo entienden. Nunca lo entendieron.

Su hijo cree que está logrando un método efectivo para manipular a quince mil personas, entra en su computadora y pide monedas para sus vicios. Él lo conoce, y a veces lo desconoce también.

¡Qué mundo, que extraño esta todo!,  como es que a uno les toca permanentemente historias plasmadas de tanto dolor y otros al menos tienen esa cara de felicidad que se logran ver mientras uno sube a un colectivo, su anhelo siempre fue donar sus ojos  y juntos a ella la amargura, para que le pongan al menos un poco de alegría a sus iris.

Llega la noche, llega otra noche, empieza a desvanecerse las nostalgias de otro tiempo, piensa en la vida feliz que hubiera querido lograr, la vida feliz, en realidad una vida normal al menos.

Pero todo está de otra manera. ¿Que es posible hacer?

Serán los tiempos, será el maquillaje que ha arruinado el alma y se pinta por dentro.

Llega la noche, la paz no existe, no puede existir entre tanto hecatombe, entre fuegos que queman las hendijas de aquel sentimiento.

La vida está descompuesta en dolor, y furioso Roberto sigue pensando que se dio vuelta todo, que se reverso la vida y hasta la pausa rebobina desdicha.

Sigue sin tregua por la vida, pensando porque uno tiene sueños, proyecciones, espacios, motivaciones, tertulias en donde presumir el valor de alguna legitimidad.

Todo declina ante su ser.

Su mujer empieza a mal formarse y se convierte en planta, su hijo también y ve un racimo de uvas resecas, la locura lo envuelve, está empezando a sentir amor familiar, pero no amor de pareja, eso era un cuento de otra época para su vida, quizás lo platónico formaba parte de una ternura eterna y casta en su inocencia.

Habla con la vida, le comenta a su silencio tantas indagaciones, tantas utopías despedazadas en el sacrificio de algún pájaro ciego. Esos pájaros que tanto presintió y muchas veces se posaron en su hombro.

Pues bien, ahora al mundo le han puesto oídos para hacer el amor, ahora que todo se habla, nunca habrá que dejar sin pilas  los controles remotos.

´Pero sabe  que  no sirve para eso, a él le  gusta más el aleteo del silencio, que las cosas se hagan sin hablarse, que uno sea el benefactor de la ternura, por eso se conforma con hablarme a su amor propio, por eso se pasa horas embarcado en el latido de sus aciertos.

Entonces por un momento olvida que hay un mundo, por un momento olvida que se caen mis ojos debajo de una zanja cuando la espalda disimula mirarlo.

Así dejo a su hijo que siga embriagando su inestabilidad, que siga bailando, que siga sin notar que sus ojos están perdidos, así dejo a su mujer hablando sola mientras se da vuelta en la cama rechazando el lenguaje inerte.

Así se compadece ante Dios, así amando castigos aprendió  lo que en otra época hubiera sido un martirio, dar sin recibir nada…siempre dar..

Pero sin embargo su amor propio se resigna, de golpe le pega una trompada, y se pregunta qué está haciendo.

¿Sería inhumano que no lo haga?

Se aleja de esos brazos de brea que nunca vuelan al menos bajo, mira los pájaros y les sonríe cuando sabe que no están ciegos.

Su mujer ayer rompió la puerta del ascensor, lo llamo un vecino al celular mientras estaba visitando a mi madre, furioso le dijo: – Fue su mujer, Roberto todos la vieron-

Son muchos los laberintos que invaden su ser para poder detenerse a pensar.

Sin embargo su amor lo persigue, y él se murmura.-espero que nunca se vaya …porque ese día…..

No puede hablar de él, no puede considerarme tan importante, como para alarmar el sentido de otras vidas, que no lo merecen. Aunque su mujer se lave el pelo en el inodoro y su hijo siempre quiera aclarar su lluvia.

No vale la pena amigo.

Así que aunque todos los días los mensajes de texto de un celular sean alarmas, debe aceptar que hay cosas que ya nunca cambiaran.

Uno se va haciendo viejo, la idea se desvirtúa, los fantasmas que han cortado la mesa solo son cenizas que alumbran la celebración de una angustia más.

Pero su amor ese sí que es fiel a él, ese es el  que le da alas para seguir remontando el mínimo implante roto de una sonrisa sin dientes, pero sonrisa al fin.

Si no fuera por él.

Un día sin embargo cambio todo, de golpe se encontró en ningún lugar, sin recuerdos de por medio, como alguien que pierde el conocimiento inadvertidamente.

Era como haber salido por otra parte, el y su  amor, observando como las paredes eran siluetas desfalleciendo entre sí, su amor no parecía temer esas controversias, no entendió el porqué, se sumergió en una historia de imaginación plagada de seres extraños, donde la vida no existía.

Hasta ayer que los rumores le seguían por toda esa sala mortuoria.

Hasta algunos chistes no le causaron gracia.

Eran sueños que pululaban la noche, como si el cuerpo no hubiese estado nunca, como si un universo sin vida nos haya descubierto un nuevo secreto.

Allí salimos a predecir esas almas suicidas que se enfrentan día a día con la obligación de hacerse visibles y no hubo manera alguna.

Estábamos en otro tiempo, en una dimensión extraña, como en un manto de sonámbulos sin cuerpo.

Todo era una línea que se iba cortando.

Solo veía lo invisible, y se quedaba flotando en un éter de luz anclado de extrañas debilidades irreversiblemente anexadas a la locura.

¿Y que veíamos sino había nada, ni infierno, ni cielo?

O al menos que extraño candil se acostó en aquel  espíritu para alumbrar ciertas cosas que antes estaban en su sitio.

Por ejemplo sus padres, sui infancia, a ratos soñada con rasguños de brujas que levitaban en aquel cuarto, porque habría que tener aquel recuerdo si ya no era nada más que algo que el intuía

Marcas como de agua debajo de un estanque atornillado en los molinos de una ráfaga.

Pero aparecieron como si la vida hubiera surgido de la nada aquellos gusanos arrepentidos vaya a saber porque,  lo miraban con piedad a él ya a su  amor, sus ojos se habían tornado  fosforescentes, con una sed infinita y empezaron a devolverle la piel, arrepentidos.

Esa noche su amor seguía durmiendo, trato de despertarlo en vano, quedo allí bajo la profundidad de aquel ripio, logro salir  de esa madera embarrado y empezó a caminar como si nada hubiera pasado pensando en el lugar exacto donde  suicidarme  nuevamente para esta vez encenizarse por las dudas.

 

Cosas que pasan

Detrás de una madre esquizoide

De un hijo con problemas de adicción

De una vida tirada a los pelos

 

De el decir de alguna gente
:-que los boludos también tienen límites-

Sin saber cómo se desintegra una casa

Sin comprender cómo la vida

es un techo que se nos viene encima

Cuando no cesa la tormenta.

 

Detrás de todo aquello está el que sufre

El que vive ocultando su estado

Ese número  más

Largando lágrimas

Por el rincón de un escondite

Pidiéndole perdón a la vida

Sin saber porque

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